Silencio en la NIeve ****

Miguel Juan Payán Enero 17, 2012

Silencio en la nieve es una muy recomendable intriga con asesino en serie en el seno de la División Azul. Gerardo Herrero ha filmado su mejor película.
Cualquiera que sea aficionado al relato policíaco, esto es, la mayoría del personal, debería procurar ver Silencio en la nieve, un ejemplar ejercicio de cine de intriga sin ningún tipo de complejos que le planta cara a la reconstrucción histórica y el entorno épico con gran solvencia y elabora una trama de asesino en serie en plena campaña de Rusia de la División Azul durante la Segunda Guerra Mundial.
Es un auténtico placer comprobar que, consiguiendo los fondos apropiados para ello, el cine español puede rodar lo que quiera, donde quiera y cuando quiera, porque le sobran talentos delante y detrás de las cámaras para levantar todo tipo de historias, entrando de lleno en el cine de géneros y, como ocurre en este caso, sin caer en la trampa del maniqueísmo.
Adaptación de la muy recomendable novela El tiempo de los emperadores extraños, de Ignacio del Valle (especialmente recomendada para los aficionados a la narrativa de intriga y el relato policial ), Silencio en la nieve está respaldada por un despliegue de producción poco habitual en los tiempos que corren en general y en el cine español en particular. El director artístico Edou Hydallgo, consigue envolver la trama con una verosimilitud de ambientes que nos mete de cabeza en la peripecia bélica de la División Azul en Rusia.
Rodada en Lituania, la película construye una trama de crímenes rituales y venganza en la que, cosa rara en el cine español, el director ha elegido, con gran coherencia, no juzgar políticamente a los personajes según su propia ideología, sino simplemente mostrar las condiciones en las que se mueven, mezclando hábilmente el cine bélico, que sirve como maro para el relato, con la trama policial, que es la parte esencial del asunto.
Decir a estas alturas que Carmelo Gómez es uno de los mejores actores del cine español es una perogrullada. Actor siempre interesante y notablemente competente, clava el papel del sargento de la División Azul que ejerce como una especie de Watson para esa variante de detective clásico que construye también ejemplarmente Juan Diego Botto. Ambos son la combinación perfecta de personajes obligados a entenderse aun no tienen nada en común. Si la química entre ambos actores funciona a la perfección, lo mismo cabe decir de un elenco de secundarios que deja claro una vez más que la columna vertebral creativa del cine rodado en España son sus actores. En el reparto de esta ambiciosa fábula de intriga encontramos un abanico de personajes de los mal llamados secundarios, que no lo son en absoluto, principalmente porque los actores encargados de interpretarlos se ocupan de darles una vida que nos convence de que todos y cada uno de ellos tienen su propia historia, un abanico de historias muy interesantes de contar que con seguridad serían buena materia prima para desarrollar sus propias películas.
Esa colección de vidas truncadas –el sargento afirma “ya estamos todos muertos”-, es la mejor aportación a esta historia policial que tiene algunos elementos que la acercan a las novelas de Philip Kerr sobre el detective Bernie Gunther. Por cierto, ya que estamos, en cuanto acabe de escribir esto me voy a poner a leer la última, Gris de campaña, que tiene muy buena pinta…
Miguel Juan Payán

{youtube}F5-rqm2SFDI{/youtube}

Modificado por última vez en Martes, 24 Enero 2012 10:18