Albert Nobbs ***

Drama de época con una impresionante Glenn Close y una aún más impresionante Janet McTeer. El problema de Albert Nobbs es que nunca termina de tomarse en serio a su personaje central, y su director se nota más interesado en mostrar los avatares de la sociedad que le/la rodea que en dejar respirar humanidad a un ser que termina por convertirse en pantomima, en payaso de la función, y hasta bien pasada la mitad de metraje no se convierte en humano para que empaticemos con él. Simpatizamos desde el primer minuto debido a su actitud y su compostura, pero no llegamos a entender realmente sus porqués…

Tiene algo en común esta película con otra estrenada hace poco, La Dama de Hierro, y es el apoyarse en una interpretación superlativa. Siempre que uno habla de Glenn Close se acuerda de Meryl Streep y viceversa, aunque servidor considera bastante mejor actriz a la primera (ante las dudas, como siempre, recomiendo ver la temporada de The Shield con Glenn Close o Damages, y vean si la siempre blandita Streep podría hacerse cargo de esos papeles). Y ambas películas fallan en lo que realmente importa, sobreponerse a esas interpretaciones para dar algo realmente espectacular al espectador. Algo que se le clave dentro, que lo sienta en las tripas. Les importa más el personaje que la persona o la historia.

En el caso de Albert Nobbs, película mucho mejor construida la verdad, ese defecto se hace mucho más palpable por la historia de Janet McTeer, cuyo personaje llena y se come la pantalla, incluyendo a Close, que aguanta el tipo pero no puede superar el magnetismo y la humanidad que destila su rival (la escena de la revelación, la noche que deben dormir en la misma cama…). El juego entre ambas actrices es envidiable y motivo más que suficiente para ver la película. La trama de esa mujer que debe vivir como hombre y que intenta encajar en el mundo simplemente falla porque tarda mucho en tomarse en serio a Nobbs, algo que se ve en lo que responde cuando le preguntan el nombre real o su relación inicial con Mia Wasikowska. Una Wasikowska muy cómoda en este tipo de roles, empeñada en no encasillarse tras Alicia y cuya relación con Aaron Johnson, el prota de Kick Ass, es el verdadero motor de la película, donde realmente se pone interesante la historia.

Nos queda un drama de época muy elegantemente rodado por Rodrigo García, con secundarios de lujo como Brendan Gleeson o Jonathan Rhys Meyers, con un excelente reparto y dos actrices dispuestas a hacer dos interpretaciones memorables. En el caso de Close, algo normal en su carrera, en el de McTeer, una más que probable ganadora del Oscar este año. Gleen Close tiene una competencia mucho más poderosa. Pero verlas a las dos en pantalla en su particular tour de forcé es una gozada para cualquier cinéfilo. Aunque la película no termine de cuajar y sea algo fallida. Una lección de interpretación por partida doble, que es por lo que será recordada siempre esta película.

Jesús Usero

Modificado por última vez en Jueves, 26 Enero 2012 10:19
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