Cuenta Atrás ****

Jesús Usero Febrero 17, 2012


Suspense y acción a la francesa con Elena Anaya en un papel secundario. Cuenta Atrás supone la segunda película en la carrera del fotógrafo de moda y publicidad Fred Cavayé, que ha sabido adaptarse al medio cinematográfico de forma excelente. Suya fue Pour Elle, otro vibrante relato que guarda muchas similitudes con ésta película, y que sirvió de base para la no menos buena adaptación americana Los Próximos Tres Días, con Russell Crowe. De hecho, parece como si el director hubiese tomado las claves de la película protagonizada por Diane Kruger y Vincent Lindon, que era ya una muy buena muestra de cine de género, y las hubiese perfeccionado en esta nueva película.

Aquí la trama nos lleva de nuevo tras un marido que intenta salvar a su mujer, y si en aquella era una fuga casi imposible, en esta se trata de un secuestro para que entregue a un herido que ha llegado al hospital en que trabaja. Desde ese momento comienza una carrera contrarreloj en la que tendrá que huir constantemente de la policía para salvar a su esposa. Básicamente el mismo principio que la película anterior, pero aún más desnudo de pretensiones y de presentaciones argumentales. De inicio a fin, la película no ofrece respiro al espectador y maneja perfectamente las claves del suspense y la acción para mantenernos pegados a la butaca.

Y es lógico que lo haga así porque la película es muy consciente de sus debilidades, que las tiene. Sabe que el guión es la parte más endeble de su estructura, que los personajes, a excepción de la pareja protagonista, no han sido casi presentados y permanecen en una zona gris en la que desconocemos qué les motiva o directamente quiénes son, y cuando estas explicaciones llegan son rápidas, a veces fugaces, para que no demos demasiadas vueltas a algo que quizá no tenga mucho sentido. Mejor dejarse llevar por la fuerza narrativa de la película y ser absorbido por la siguiente persecución, forcejeo o pelea.

Mejor dejarse llevar por los actores. Gilles Lelouche y Roschdy Zem forman la improbable pareja protagonista, el marido que busca a su mujer y el misterioso herido del hospital. Entre ambos se crea un vínculo, una especie de amistad o necesidad mutua que va creciendo a lo largo de la película y que no requiere de más explicaciones. Frente a ellos Gérard Lanvin. Y como la esposa Elena Anaya, con toda la angustia que una mujer embarazada y secuestrada puede aportar a la ecuación.

En muchos otros casos una película así, que también recuerda al Frenético de Roman Polanski, podría irse de las manos. Pero la sabia dirección guía la película de forma que bordea siempre lo inverosímil y nos hace pedir un poco más, hasta llegar a su ejemplar final. El resultado es una película de menos de noventa minutos, cargada de adrenalina y tensión, que nos hace salir del cine con la respiración aún contenida. Un perfecto ejemplo de cine de puro entretenimiento elaborado con precisión e inteligencia, para lo que no hace falta tener un presupuesto de cientos de millones de dólares.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Viernes, 17 Febrero 2012 10:47