Four Lovers **

Jesús Usero Junio 08, 2012

Drama sobre relaciones cruzadas que peca de estar, en el fondo, completamente vacío. Siempre se ha acusado, sin razón, al cine francés de ser algo… contemplativo, lo cual es un comentario algo injusto heredado de la nouvelle vague. Aquello de ver crecer la hierba y demás. Y con una filmografía como la francesa, llena de cine de intriga, policíaco, de aventuras, de terror, social, fantástico… no es justo decir que el cine francés se dedica a ver crecer la hierba. Hay cine con ritmo, divertido, entretenido. Bastante más variado que el nuestro. Eso sí, cuando les da por ponerse pedantes y pretenciosos… pocos lo hacen como ellos. Así que si el cine galo no es ni mucho menos contemplativo, Four Lovers es de esas películas que dan fama al conjunto.

La historia nos lleva a la vida de dos parejas que, por azares del destino, se conocen. No son críos, no son niños, son ya adultos con hijos que deciden probar el intercambio de parejas para poner algo de interés en sus vidas. A partir de ahí los encuentros eróticos se irán sucediendo, tratando de dejar los sentimientos a un lado, un hecho que será imposible y que poco a poco irá minando este cuadrado amoroso hasta hacerlo insostenible.

El mayor problema es la falta de interés que causan los personajes en el espectador. No hay definición, no hay forma de simpatizar con ellos o tan siquiera odiarlos. Básicamente nos dan igual. Vidas vacías, personas vacías, historia vacía. No quiere contar nada. No se atreve a contar nada sobre la vida en pareja, nuestra sociedad o el sexo. Simplemente se limita a mostrarnos los encuentros sexuales, fríos, poco interesantes y desapasionados, de estas dos parejas que ya son de por sí frías, poco interesantes y desapasionadas. No se atreve nunca a llevar la historia, que desde su inicio tiene un punto de inverosímil que tira de espaldas, un paso más allá. No hay evolución ni desarrollo de personajes, no hay más que charlas desganadas que nos llevan, por ejemplo, a escuchar la parábola del hijo pródigo entera sin que uno entienda muy bien a cuento de qué. Metida con calzador. La película es tan cíclica, tan circular, que una vez terminada parece que nada haya sucedido, que nada importe. Que nada interese a nadie un comino. Como si lo vivido nunca hubiese sucedido realmente. Y así no hay forma de implicar al espectador.

Eso da lugar a escenas que bordean la caricatura, como el tema lésbico y la reacción de los dos maridos, las charlas post-sexo (ojo a cómo se toman el asunto los responsables, como si nada hubiese pasado), o el final. Entre medias cuatro actores que lo intentan todo con sus personajes, pero que no pueden dar lo que el guión de por sí no ofrece. Es lo más interesante de la película y lo que realmente merece la pena de la misma. La pena es que había material para hacer una disección de los matrimonios occidentales, pero no hay agallas para llevarla a cabo.

Jesús Usero.

Modificado por última vez en Viernes, 08 Junio 2012 11:39