El pacto ***

Miguel Juan Payán Julio 09, 2012

El pacto, competente intriga sobre los vigilantes, la venganza y la responsabilidad que mejora la filmografía reciente de Nicolas Cage.

En los últimos tiempos Nicolas Cage parece no dar una en el clavo con sus películas, pero con El pacto parece haber acertado y por lo menos nos propone un juego de intriga más interesante y sólido que el de algunas de sus últimas películas. Tomando como punto de partida la venganza y ahondando en el tema de la responsabilidad de los actos que cometemos en tiempos de crisis, un tema por otra parte fácilmente traducible y aplicable a los azarosos tiempos que nos está tocando vivir a todos, El pacto construye una sólida intriga muy competente que sin querer jugar a ser rompedora u original, sino simplemente aplicando las claves esenciales del suspense, logra levantar una fábula urbana que es al mismo tiempo un espejo de los miedos que inquietan a las sociedades modernas más acomodadas.

El atribulado protagonista, interpretado por Cage con más equilibrio y menos histrionismo innecesario del que nos tiene acostumbrados en su filmografía más reciente, es un ejemplo del típico hombre de éxito que tiene una carrera y una vida consolidada, una esposa envidiable, y además se dedica a dar clases a muchachos conflictivos aplicando imaginación y emoción al asunto. Podríamos decir que es la materialización del sueño americano. Pero sólo con el sueño no hay película, ni intriga, ni tensión. Así que no tarda en verse metido en una pesadilla que a su vez ejemplifica algunos de los miedos de los individuos de las sociedades modernas acomodadas del primer mundo, y principalmente el miedo a perder el control de sus propias vidas y convertirse en títeres en manos ajenas.

Esa situación admite establecer cierto paralelismo con la que viven muchos profesionales de mediana edad con las carreras más o menos asentadas a los que de repente la crisis económica ha zarandeado hasta dejarlos en fuera de juego y mandarlos al paro. La súbita pérdida de control de la propia vida que sufre el protagonista tras sufrir un suceso que sin duda es mucho más grave que quedarse parado, pero cuyas consecuencias de enajenación de la propia voluntad son equiparables, es un buen punto de partida que está reflejado en la película con habilidad y astucia para dejarnos atrapados en ese anzuelo durante el resto del metraje, empatizando casi automáticamente con la peripecia al que se enfrenta el protagonista.

Así nos resulta más interesante seguir la pista de las andanzas de Cage, que parten de una fórmula argumental similar a la de Los jueces de la ley, dirigida por Peter Hyams en 1983 con Michael Douglas como protagonista, pero pronto entra en una especie de fórmula argumental más tipo Alfred Hitchcock en Extraños en un tren (1951), antes de empezar a recuperar elementos que me recuerdan una película clave del cine de intriga y política de los setenta, El último testigo, dirigida por Alan J. Pakula en 1974 con Warren Beatty como protagonista.

El pacto me ha gustado su sobriedad y sencillez en la planificación y exposición visual de la historia, que me la hacen más creíble (un ejemplo es la escena de tentación y pacto con el diablo que se solventa en las máquinas de chocolatinas del hospital) y su seriedad a la hora de aplicar elementos de todas esas variadas fórmulas cinematográficas que he citado para construir el suspense.

Cierto es que en el desenlace es algo contemporizadora con la fórmula del final feliz, trampa en la cual nunca hubiera caído El último testigo, y quieren jugar con la carta de salvaguardar la superioridad moral del protagonista a pesar de todo (matar pero sin matar, etcétera), en lugar de condenarlo directamente por sus pecados, pero con todo y con eso me ha convencido como producto de intriga.

Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Martes, 17 Julio 2012 09:40