Hara-Kiri: Muerte de un Samurái ****

Jesús Usero Agosto 15, 2012

Excelente película de samuráis del director de 13 Asesinos. Una nueva incursión de Takeshi Miike en el mundo samurái, tras la brillante 13 Asesinos, que fue una de las mejores películas que pudimos ver en España el pasado año. Cercana en espíritu pero muy alejada en su historia y desarrollo, Hara-Kiri es otra nueva muestra de brillantez de ese director tan peculiar que es Miike, habitualmente dispuesto a mezclar y revitalizar géneros como el terror o el western, con películas como Audition, Sukiyaki Western Django, Llamada Perdida o Dead or Alive. Pero sinceramente, nunca he encontrado a este director tan cercano a la genialidad como cuando se ha acercado al género samurái, quizá porque aquí se ha dedicado a mezclar menos géneros y se ha mantenido siempre fiel a una estética y una narrativa clásica y elegante.

La historia de la película nos lleva al Japón feudal donde un samurái sin señor pide que le dejen suicidarse con honor en un castillo. Cuando conozca la historia de otro joven samurái que pidió lo mismo poco tiempo atrás y lo que le sucedió, las verdaderas intenciones del ronin saldrán a la luz, así como su historia. Para que nadie se lleve a engaños, si alguien espera grandes batallas entre samuráis en el Japón feudal, que se despida desde el principio. No es de eso de lo que trata la película. Esto no es 13 Asesinos. Como he dicho, tienen el mismo espíritu, pero distinta historia. Aquí hay poca violencia y la que hay está planificada para causar el máximo impacto emocional al espectador. Esto no es cine épico, es un drama, una historia de honor y venganza, sobre la familia, la vergüenza y el amor.

Hara-kiri es una película de planteamiento suave y lento, de ritmo pausado, que a través de flashbacks diversos nos narra una historia que comienza en 1617 y termina en 1634, sobre un padre sumido en la pobreza al acabar la guerra (el oficio de guerrero ya no es necesario) y su familia, una historia de amor, de lucha y sacrificio que tiene hoy tanta vigencia como ayer. Con la crisis de por medio, sentirse identificado con sus personajes es más que fácil. Y al final también es una historia de venganza, donde el pobre quizá no puede decidir cómo vive, pero sí cómo muere. En cuestión de honor, eso lo cambia todo.

Con una elegancia sublime, una puesta en escena detallista y a la vez sobria (las viviendas de los personajes, la escuela, la escena de la pesca o las obras…), el peso de casi toda la historia, repito, más un drama que una película de acción, cae sobre la genial interpretación de Ebizo Ichikawa, contenida, poderosa, brillante. En sus ojos vemos todo lo que vive su personaje, de la miseria al odio, el dolor y la venganza, esa venganza tan bellamente rodada bajo la nieve. Quizá no sea tan espectacular como 13 Asesinos, pero es un pedazo de película. Aunque, eso sí, no entiendo la necesidad que había de que fuese en 3D… ¿realmente un drama como éste necesita ser en 3D? No sé si así llegará a España, pero sobra por completo…

Jesús Usero

Modificado por última vez en Jueves, 16 Agosto 2012 17:13