Los Tres Chiflados **

Jesús Usero Agosto 15, 2012

Nueva y algo insulsa comedia de los hermanos Farrelly. Los que fueran una suerte de revolucionarios de la comedia en los 90 parecen haber perdido el norte y, sobre todo, el apoyo de los espectadores, lo que convierte sus películas no en los taquillazos que eran, sino en moderados éxitos en el mejor de los casos. Tampoco es que servidor haya sido nunca demasiado fan de su cine, demasiado cargado de escatología infantil y chistes de dudoso gusto. Vamos que soy más de Ted o El Dictador o Resacón en Las Vegas que de Dos Tontos muy Tontos. Sumado al hecho de que los Tres Chiflados nunca han sido santo de mi devoción, la película no prometía demasiado.

Pero era un cambio. Del humor más escatológico al slapstick, que, bien rodado, puede convertirse en una fuente constante de risas. E incluso si el reparto que en principio se tenía pensado para la película, con Jim Carrey, Benicio del Toro y Sean Penn, hubiese seguido adelante, la cosa podría haber sido otra película, quizá incluso un taquillazo del verano. Pero diversos motivos hicieron que rostros casi desconocidos acabasen protagonizando esta historia en la que The Three Stooges tienen que salvar su orfanato de la ruina, lo cual lleva de catástrofe en catástrofe, de lío en lío hasta el final de la película. No es el argumento más interesante del mundo, pero en una película así es lo de menos. Lo importante es si la comedia física funciona, si los golpes, caídas y resbalones son efectivos y hacen gracia. Y ahí es donde patina el tema. La mayor parte del tiempo no.

Hay que elogiar el trabajo de los tres actores por convertirse en los chiflados mimetizando sus voces, ruidos y gestos de un modo que no es ni normal. Sean Hayes, Will Sasso y Chris Diamantopoulos dan vida a Larry, Curly y Moe con verdadera veneración por los actores originales y los personajes, y a ellos se debe que la película no sea un completo fiasco, sobre todo ante la apatía de los directores con su terrible puesta en escena y la desgana con la que parecen haber rodado la película. Lo malo es que el guión no da para que patadas, piquetes de ojos y caídas sean graciosas. No llega más allá de la mera anécdota en muchos casos.

Luego tiene momentos en los que realmente funciona. En los que hace reír y con ganas, incluso navegando entre lo más escatológico y absurdo de la comedia, como la escena con los bebés meones o el momento Tex Avery con el escayolado en el hospital. O todos y cada uno de los momentos de Moe en Jersey Shore, donde se convierte en estrella ante personajes televisivos reales como Snooki o The Situation (¿quién no ha querido dar un collejón a estos sujetos?). Ahí te ríes con ganas, como con los chistes sobre los pechos de Sofía Vergara. El resultado final es una comedia simpática, simple y sencilla, apañada y algo sosa, que no aburre, pero que falla a la hora de hacer reír con fuerza a los espectadores tanto como ella quisiera.

Jesús Usero.

Modificado por última vez en Jueves, 16 Agosto 2012 17:18