Café de Flore ***

Jesús Usero 17 Ago 2012

Drama francocanadiense de muy interesante factura visual. El problema como con muchas películas francesas o francófonas, es ese gusto por ver crecer la hierba que termina aburriendo a las ovejas. Los dramas no tienen por qué ser aburridos ni dedicarse a contemplar el infinito entre historias vacías que se rellenan en el tiempo con silencios y personajes pensativos e introspectivos mirando al vacío. Si a esta película que dura dos horas le hubiesen recortado 30 minutos o una de sus dos historias, la cosa habría sido mucho más interesante. Pero no lo hacen y nos queda una versión descafeinada de El Árbol de la Vida, con la que tiene ciertos aspectos visuales en común, pero carece de ese algo especial que tenía aquella, que te hacía o adorarlar u odiarla. Esta produce… indiferencia. Dos tramas como decía antes, completan la historia de la película, una en París durante los años sesenta, con una madre y su hijo que tiene Síndrome de Down. La relación de amor entre ambos es el núcleo de la misma. La segunda la de un hombre que parece tenerlo todo en la vida, feliz, enamorado, con dos hijas maravillosas, pero con una espina clavada que no le deja avanzar por completo, la de un gran amor de adolescencia, un amor que marcó su vida. Y de una a otra historia de amor navega la película con mucha parsimonia y sin tener realmente nada ni original ni interesante que contar. Sin ser más que otro drama, otra historia convencional. Ni siquiera la supuesta relación y conexión entre ambas historias queda nunca clara del todo, quedando más como algo espiritual que como algo físico, real y tangible. La historia del presente, del hombre que lo tiene todo en la vida, es mucho más interesante que la algo maniquea historia del París de los 60 donde una madre lo da todo por sacar adelante a su hijo y por cuidarlo en un mundo lleno de incomprensión. Es más compleja, más interesante y más profunda en su tratamiento la del hombre maduro y algo narcisista que no termina de encajar todas las piezas en su vida. Que no termina de saber si todo está bien, si es feliz o es la calma que precede a la tormenta, la historia que nunca terminó de aclarar en su vida. El amor que tiene o el que perdió, mientras su hija mayor se distancia de él y su pareja no sabe cómo arreglar las cosas. El mayor atractivo de la película es visual y sonoro. La interesante puesta en escena, el uso de la luz y de la música, que muchas veces (el personaje masculino central es DJ) parece cobrar vida visualmente en la película. Todo eso convierte a Café de Flore en una historia muy interesante de ver, pero no tanto de sentir. Vamos, que todo es muy bonito pero termina por no contar nada (ojo al final). Y por aburrir un poco en escenas vacías y tramas que no terminan de ir a ninguna parte (lo de la médium me dejó fuera de juego por completo). Una oportunidad perdida. Jesús Usero.
Modificado por última vez en Viernes, 17 Agosto 2012 10:00
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