Manolete **

Jesús Usero Agosto 23, 2012

Por fin se estrena Manolete, irregular producción sobre la vida del torero y su amante, Lupe Sino. Seis años han pasado desde el comienzo del rodaje, y cinco desde el previsto estreno en nuestro país de una superproducción europea con un presupuesto cercano a los 30 millones de dólares y dos ganadores del Oscar al frente del reparto. Y, de forma poco clara al final, la película se perdió en el limbo de estrenos pendientes por mil y una disputas. En el resto de países puede encontrarse en DVD. En Francia llegó a estrenarse hace un par de años, ante una lluvia de críticas espantosas. Este fin de semana por fin se estrena en el país en el que supuestamente más interés podía causar esta película ya maldita.

La trama toma pedazos de la vida del torero, adaptándolos al cine, pero se centra ante todo en la tormentosa relación que éste mantuvo con la actriz Lupe Sino, una relación llena de celos y miserias, que es lo que realmente mueve la película y que es donde reside el problema de la misma. Manolete no es una mala película, es una historia de amor mal contada. Llena de tópicos y de actitudes inverosímiles no ya para la época, la España posterior a la guerra Civil, sino para el sentido común. Esa es la mayor debilidad de una película que podía haber optado por otros caminos para resultar más interesante.

Hay una escena al inicio de la película que define todo lo que nos vamos a encontrar. Manolete, enfadado por el desplante de su amante y el mensaje que ella le deja en su habitación, corre a enfrentarse con ella, entrando en un patio mientras Las Campanas de Linares de Rafael Farina, canción imprescindible dentro de la mitología del torero, suena de fondo. Como un mal melodrama, mezclando de golpe todos los elementos y esperando que surja algo decente. Y no funciona así. Por mucho que el reparto protagonista se esfuerza en dar vida a sus personajes, con elegancia y mucho aplomo, es en el guión donde la película cae. Ni un excelente Adrian Brody, ni Penélope Cruz, ni un genial Santiago Segura o un magnífico Juan Echanove son capaces de levantar el vuelo de una historia tan previsible y plana.

Se nota el dinero en la ambientación y los detalles, el vestuario, la música, los decorados… Pero le falta alma a la película. Los temas más interesantes de la vida de Manolete son trazados de chiripa casi, como su relación con su familia, la rivalidad con Luis Miguel Dominguín, su estatus de estrella internacional… Todo eso es apenas rozado, mientras en escenas como la de Echanove y Brody en el coche se intuye una película mucho más interesante y poderosa. Eso por no hablar de que el director ni entiende ni comprende el mundo del toreo y se nota las escenas taurinas, en las que el toro, muchas veces, no pasaría por vaquilla. Al menos hasta la corrida final en Linares. Eso sí, maneja muy bien el material de archivo. Fallida y plana por un guión extraño, pero nunca horrorosa con ese despliegue de producción y el talento de esos actores.

Jesús Usero

Modificado por última vez en Martes, 28 Agosto 2012 16:27