High School **

Jesús Usero Noviembre 23, 2012

Comedia sobre adolescentes fumados con un reparto de lo más peculiar. Y que encima nos llega con un año de retraso tras pasar con más pena que gloria por un puñado de salas americanas, dejando para el margen de beneficios lo que se haya podido recaudar en el mercado del vídeo, que en este tipo de productos suele ser bastante. De hecho, si no fuese por su reparto, sería una película directa a vídeo a la que no le haríamos mucho caso, pero sea como sea alguien convenció a un grupo de actores muy potentes para aparecer en High School en calidad de secundarios y sacar, al final, las mejores escenas de la película.

La trama no tiene mucha miga, dos tipos aparentemente opuestos en el instituto, el fumado y el empollón, tras compartir un porro buscan el modo de pasar un examen de orina obligatorio, lo que les lleva a “colocar” a todo el instituto. Si todos están colocados… habrá que repetir el test. Aunque esa peregrina idea, les haga encabritar a un camello psicópata, al rival del empollón y al director del instituto, otro psicópata a su manera. Nadie se ha roto la cabeza buscando coherencia a la historia, ni sacando lo mejor de una trama absurda, como debe de ser en estos casos, pero tampoco termina de aprovechar sus golpes de humor. De no ser por los actores y ante la ausencia de sustancias dopantes, la película hace mucha menos gracia de lo que debería.

Como un cruce entre Superfumados y American Pie, una suerte de Buen Rollito de quinceañeros, o la versión más de andar por casa de Dos Colgaos Muy Fumaos, ese es el resultado de High School, que tiene buenos momentos, muy buenos algunos, pero que acaban diluidos entre ciertas lagunas de la película, que por momentos quiere ser muy salvaje y se queda en “quiere”, porque lo de salvaje le viene algo grande. Por enseñar un par de desnudos y a un grupo de adolescentes y profesores drogados no se es salvaje. Pero cuando es surrealista, funciona de verdad.

Y es que ver a Michael Chiklis haciendo de director de instituto bastante capullín, peluca incluida, a Colin Hanks como su segundo, y, sobre todo, a Adrien Brody, con su Oscar a cuestas y todo, haciendo de camello muy pasado de vueltas se convierte en lo mejor de la película. Sobre todo por un sensacional Brody que cada vez que aparece en pantalla lía alguna, como el chiste con su rana, el robo en su casa o su momento estelar final.

Es cine de palomitas, para grupos de amigos que quieran echarse unas risas, pero que no le exijan demasiado. Para curiosos que quieran saber qué llevó a esos actores a participar en la película, o para quien quiera desconectar del mundo durante una hora y media. Sólo por el continuo chiste del “¿Qué?” ya merecería la pena, o por el tipo perdido buscando Administración. Pero termina por faltarle gamberrismo y mucho más humor y mala baba. Con todo se deja ver. Sea por Brody y su rana… Eso sí, la idea de las entradas 2x1 en nuestro país… Perfecta para llenar las salas.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Viernes, 30 Noviembre 2012 23:20