Nameless Gangster ****

Jesús Usero Enero 18, 2013

El cine coreano vuelve a mostrar su estado de forma con un thriller sobre gangsters. Ni es la primera vez ni será la última. El cine coreano, por encima de las potentes industrias de Hong Kong o Japón, se está convirtiendo en claro referente a la hora de narrar historias de género, sobre todo cuando se meten en el campo de los gangsters y el crimen organizado, de las luchas de poder y la corrupción, pero desde un prisma fresco y diferente, el de una cultura distinta a la nuestra en muchos sentidos, pero tan similar en otros… Quizá no esté a la altura de ese peliculón que es The Yellow Sea, o sea menos entretenida que la espectacular El Hombre sin Pasado, pero sin duda es una muy buena película.

La historia nos presenta a un pobre hombre que trabaja en aduanas en el puerto y, cuando va a perder su trabajo por los trapicheos varios en los que se encuentra metido, aparece un cargamento de heroína que le pone en contacto con la mafia local, lo que poco a poco le lleva más arriba en el escalafón de los gangsters locales, lo que también terminará por provocar un lento desvanecimiento… o no. Según se mire. Y sobre todo según lo ve el propio protagonista, hombre peculiar, que parece tener un ángel sobre su cabeza salvándole en las situaciones más increíbles.

Decía que es refrescante el cambio de cultura por el uso de bates y cuchillos en lugar de armas de fuego, por la importancia que se le da siempre a la familia, llegando a decidir por encima de los líderes del crimen organizado y haciendo ganar respeto incluso cuando la persona en cuestión parece un completo inútil. Pero también es tan cercana porque, viendo a ese funcionario inepto, corrupto, medio bobo a veces y metiendo mano en todos los bolsillos en los que puede, ¿a qué no es tan difícil pensar en algún funcionario o político corrupto de aquí? Las maneras son las mismas…

Tiene mucho humor la película a la hora de presentarnos al personaje central, un advenedizo de mucho cuidado, a veces listo como el hambre, peligroso cuando se emborracha y muy pagado de sí mismo, como si fuera el mismísimo Michael Corleone. Y ese humor inicial, que poco a poco deja paso al drama y el género sirven para aceptar y empatizar con este pobre hombre, que tan importante se cree (y al que da vida brillantemente Min-sik Choi, protagonista de Old Boy y Encontré al Diablo), y realmente no es nadie. Siempre acaba vejado, apalizado o ambas dos.

Le pesa un poco el ritmo y el metraje, lo que la hace algo reiterativa de temas por momentos (la traición, los arrestos policiales, el castigo a los lacayos, la familia…) y eso lastra una película por otro lado excelente, bien compuesta y ante todo distinta. Sutil y violenta a su manera, exótica y pese a ello muy fácil de entender. Eso sí, quien vaya esperando tiroteos, explosiones y ritmo trepidante, que cambie de sala. Esto es otra cosa.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Viernes, 25 Enero 2013 10:53