Por la cara **

Miguel Juan Payán Marzo 20, 2013

Por la cara, entretenida pero sin grandes sorpresas, menos gamberra de lo necesario y demasiado larga.

Llega a la cartelera el que se presenta como último éxito de la comedia en la taquilla norteamericana, Por la cara, una entretenida aplicación de las fórmulas de buddy movie y road movie que explota las claves de ambas variables argumentales sin llegar a sus últimas consecuencias. Funciona sin salirse ni un centímetro de lo previsible, obediente a las claves de las películas de amiguetes y las fábulas de carretera. Domesticada, dócil, previsible, saca el máximo partido a su protagonista femenina, Melissa McCarthy, que es el motor de la historia frente a un Jason Bateman tan insulso como siempre y cuyo personaje aporta además a la trama el principal lastre de la misma: esa propaganda de la familia convencional, adocenada y servil ante las exigencias del protestantismo feroz centrado en la productividad corporativa y el éxito como epicentros de la existencia.

El abnegado empleado sin aspiraciones es maltratado por la gamberra pícara que le roba la identidad y la cuenta corriente y, cual Quijote protestante, se lanza tras la pista de esta ladrona con sobrepeso totalmente amoral a la que además intentará redimir en el último tramo del relato.

Es precisamente ese abrumador paternalismo y esa insultante ingenuidad en el trasfondo de la historia lo peor de la misma, un peso muerto que castra las mejores cualidades de este tipo de historia, cuyo motor debería ser la amoralidad y el gamberrismo y no la previsible monserga sobre los valores familiares, la responsabilidad social y la corrección política que nos enchufan en cuanto nos descuidamos, con lagrimitas incluidas.

Hay algo de falso en todo ello, porque el motor de la propuesta es ese personaje desatado como inmoral agente del caos que encarna la protagonista femenina, paulatinamente domesticado a medida que avanza la historia. La película sería mucho mejor si en lugar de bajarse los pantalones y domesticar a la volcánica fémina se ocupara de convertir a su protagonista masculino en un gamberro, redimiéndole de ser un pringado.

Dicho todo lo anterior, al menos el argumento tiene la habilidad de resultar entretenido, porque la fórmula de película de carretera asociada a la película de amiguetes es infaliblemente distraída y además han sabido incorporarle elementos de apoyo como los perseguidores de la pareja protagonista, que añaden algo de intriga –aunque no mucha-, al asunto.

Si a esta capacidad incuestionable para distraer le añadimos la personalidad desbordante si bien que no del todo aprovechada, de Melissa McCarthy, necesario soplo de aire fresco en un adocenado paisaje de protagonistas femeninas que traduce a lo femenino personajes destacados del cine de comedia norteamericano como el Blutarsky de John Belushi en Desmadre a la americana o el fricazo Alan interpretado por Zach Galifianakis en Resacón en Las Vegas, la película es eficaz como producto de evasión, aunque les ha quedado un poco larga para una trama que puede contarse en menos tiempo y sigue escrupulosamente todos los tópicos de la fórmula que desarrolla.

Miguel Juan Payán

Opiniones del público a cargo de nuestro redactor Víctor Blanco.

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Modificado por última vez en Martes, 26 Marzo 2013 17:23