Grandes Esperanzas ***

Jesús Usero Marzo 27, 2013

Nueva revisión del clásico de Dickens con un buen reparto de secundarios. El cine británico suele dejarse llevar por este tipo de historias de época, hasta el punto de que muchas veces identificamos el género con Reino Unido o viceversa, lo que no es del todo bueno aunque las películas lo sean. No deberían limitarse tanto o darse sólo a conocer por su cine de época. En esta ocasión la película viene firmada por Mike Newell, director todoterreno que lo mismo te dirige un Harry Potter o Prince of Persia, que te hace Donnie Brasco o Cuatro Bodas y un Funeral. Al buen hombre le gusta tocar todos los palos y géneros posibles, lo cual siempre es bueno, porque ha desarrollado una pericia visual muy apreciable en casi todas sus películas.

Aquí sigue al pie de la letra el clásico literario de Charles Dickens, Grandes Esperanzas, en el que un joven huérfano se convierte en un caballero con la ayuda de un desconocido benefactor. Un hecho que se remota a la infancia del joven. Y que hemos visto en series y cine explotado a menudo, aunque quizá una de las versiones modernas más recordadas es la de 1998 de Alfonso Cuarón con Ethan Hawke como protagonista, una revisión modernizada. Con todo no terminan ni ésta, ni aquella, de encontrar el camino más adecuado para adaptar la historia. Ni siquiera termina en este caso, de tener una personalidad visual propia, quizá uno de sus mayores lastres.

Y no es para nada una mala película porque la historia, aunque sea conocida por muchos, está bien contada y tiene fuerza más que suficiente como para enganchar al público adulto. Evidentemente quien vaya buscando cine de evasión puede aburrirse, pero quien ande tras algo tipo Anna Karenina, sin ir más lejos, no saldrá decepcionado. Aunque Karenina tenía un empuje visual del que ésta carece, quizá por limitación de presupuesto, lo que le da un aire más televisivo, aunque con notables escenas, como la pelea en el barro o el baile. O esos aires de Tim Burton cada vez que Helena Bonham Carter aparece en pantalla. Es en ella y en Ralph Fiennes o Robbie Coltrane quienes atraen la atención e interés del público por encima del reparto joven, mucho más soso, la verdad. Eso sin contar esas pintas de glam trasnochado que le han puesto a más de uno…

Es cine de época y británico, para bien o para mal, limitado en el presupuesto y lo visual, pero muy bien construido, con un buen reparto y con un buen ritmo, aunque quizá se extienda demasiado en la época infantil, que ralentiza la historia, pero explica mucho mejor la relación entre ambos jóvenes. Es buena y es perfecta para la gente que disfruta este tipo de cine, como la mencionada Anna Karenina o la danesa Un Asunto Real, aunque estas dos son algo superiores y tenían más presupuesto, o lo aprovecharon mejor. Y eso se nota. Pero quien disfrutó con ellas seguro que disfruta con la nueva película de Mike Newell.

Jesús Usero.

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Modificado por última vez en Miércoles, 10 Abril 2013 08:57