Un Amor entre dos Mundos ***

Jesús Usero Abril 03, 2013

Película de ciencia ficción brillante en el continente, no tanto en el contenido. Porque hay que reconocerle a la película del argentino Juan Solanas, que es original visualmente de una forma pocas veces vista en la pantalla. No es habitual encontrarse con un producto verdaderamente original hoy en día, y se pueden decir muchas cosas sobre Un Amor entre dos Mundos, pero nunca que nos es original, al menos en lo visual, en el mundo que crea y las consecuencias que tiene para sus habitantes. Puestos a hablar de distopías y mundos imposibles, lo que Juan Solanas plantea no es un mundo paralelo. Son dos mundos existiendo en paralelo. Cada uno con su gravedad propia que afecta sólo a los objetos de ese mundo, cada uno con su forma de vida, pero prácticamente unidos.

Esa es la historia que plantea Solanas, que al menos tiene la decencia de ser honesto desde el principio. Esto es una historia de amor, la de dos jóvenes, uno de cada mundo, de arriba y abajo, que se enamoran de adolescentes y se separan para reencontrarse diez años después cuando él decide que ya no puede pasar ni un momento más sin buscar a la que cree que es el amor de su vida. Aunque eso suponga su muerte, porque una de las leyes de estos dos mundos es que la materia de un mundo, aunque sea forzada a estar en el otro, se quema a las pocas horas de permanecer ligada a una gravedad que no es la suya.

Todo esto que puede parecer un rompecabezas, se encuentra muy bien explicado al inicio de la película, con las reglas de la gravedad, lo que es cada mundo y sus diferencias, no genera demasiado caos, sobre todo porque la puesta en escena del director es impecable, y la arriesgada apuesta visual se salda con un sobresaliente. Pese a los cambios de plano, el mundo que presenta (o los mundos), es sensacional, brillantemente definido, desde las calles a ese gigantesco edificio que comunica ambos mundos donde unos están boca abajo y otros boca arriba. Nada que objetar en ese sentido. Ejemplar y sobresaliente y motivo más que de sobra para ver la película.

Lo mismo el reparto que en una historia así es imprescindible para hacerla creíble y que no parezca un chiste. De Jim Sturgess a Kirsten Dunst pasando por un sensacional Timothy Spall. El problema está en otro lado. El problema surge del guión. Porque en lugar de mostrarnos una historia sobre la corrupción del poder y las distancias casi insalvables entre el primer y el tercer mundo, en lugar de contarnos un viaje y una lucha por la liberación, la lucha de poder y demás cosas que están presentadas en la película de forma muy leve, se lanza por completo a una historia de amor tópica, previsible y ñoña hasta decir basta. Y cuando empieza lo bueno se lo quita de encima con poca elegancia, con un final algo pobre y mal resuelto y dejando lo mejor, como dice el protagonista, para otra historia. Con un par. Esa es la lacra de Un Amor entre dos Mundos, que no explota nunca todo lo que puede dar de sí y, aunque honesta, es una historia vista una y mil veces. Y da incluso más rabia cuando había tantísimo potencial. Más todavía si encima te lo recuerdan al final…

Jesús Usero.

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Modificado por última vez en Jueves, 11 Abril 2013 13:14