On the Road ***

Jesús Usero Abril 17, 2013

Walter Salles recupera a la generación Beat de Jack Kerouac. El director brasileño, responsable de películas como Estación Central de Brasil, o Diarios de Motocicleta, parece cada vez más asentado en Estados Unidos, o al menos ya no resulta un extraño y puede elegir los proyectos que le convienen, cuando le convienen, de ahí que llevase cuatro años sin dirigir una película hasta que llegó On the Road, dedicado a la producción, quizá esperando financiación para sus proyectos más personales, como éste. Porque, tal y como está el mercado, lanzarse a dirigir una adaptación de la novela de Jack Kerouac, remontándose a la época a la que se remonta y con el tema que trata… es sin duda un proyecto valiente, personal y arriesgado. Y funciona durante gran parte del metraje.

La película nos habla de Sal en su camino a la madurez y el descubrimiento de la vida, cuando tras la muerte de su padre conoce a Dean, un joven con un encanto magnético, y a la joven que le acompaña, Marylou. Junto a ellos o en su busca, Sal recorrerá parte de Estados Unidos, conociendo gente de lo más diversa y peculiar que cambiarán para siempre su forma de entender la vida, de comprender el mundo. Una película que nos habla de un viaje vital que casi todos hemos deseado hacer alguna vez, dejar de lado todo, coger un puñado de cosas, lanzarnos a la carretera y vivir cada día como si fuera el último, sea cargando trenes o recogiendo algodón. Escapar durante un tiempo para descubrir quiénes somos en realidad.

Y prometo que, después de ver la película, voy a pasar un tiempo de penitencia sin meterme con Kristen Stewart y llamarla sosa. Su papel no es sencillo y se lo bebe sin respirar, dotando de vida, de energía, pasión y sensualidad a su personaje. De ganas de vivir. Es de lo mejor de la película, rompe con su imagen de Crepúsculo y la convierte en un objeto de deseo durante gran parte del metraje, desnuda o vestida. Aunque el que se lleva la palma es Garrett Hedlund como Dean. Un joven que se come la vida a dentelladas, que no tiene tiempo de pensar en lo que va a hacer a continuación porque lo que está haciendo ahora es demasiado importante. Todos los personajes se sienten irremediablemente atraídos por él y terminan girando en torno a él, por mucho que lleve el final del camino dibujado en sus ojos.

Nombres ilustres como Amy Adams, Kirsten Dunst, Viggo Mortensen, Steve Buscemi o Alice Braga se suman a este viaje vital, a esta historia de amor y amistad, que si naufraga en parte lo hace porque Sam Riley, el protagonista, no tiene la fuerza de sus compañeros, y porque a veces la pedantería, el continente, son más importantes que el contenido, dejando el relato a tramos vacío, sin peso dramático y tremendamente tedioso. No es una película para todo el mundo. Su tono poético, su historia que parece no ir a ningún lado o su aspecto contemplativo, la hacen algo difícil de digerir en sus más de dos horas de metraje. Pero para quienes se arriesguen con ella, descubrirán una película distinta, imperfecta pero cautivadora. Motivos de sobra para cualquier cinéfilo.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Lunes, 22 Abril 2013 21:32