Elysium ★★★★

Julio 31, 2013

Ciencia ficción para pensar y llena de acción, del director de la excelente Distrito 9. Elysium se erige como una película a ratos compleja y siempre necesaria en los tiempos que corren, sobre todo con los ricos y los políticos haciendo polvo a la población de a pie, mientras la justicia parece no ser capaz de arreglar nada. De hecho a veces parece situarse del lado de los poderosos. Y así el mundo que plantea Elysium no dista tanto del mundo real al que nos enfrentamos cada día. Neill Blomkamp tiene en sus historias un hilo conductor común, algo que hace su modo de ver la ciencia ficción, en tan sólo dos películas, de forma distinta. Más compleja. No perfecta, porque aún está empezando, pero con cosas que recuerdan a trabajos míticos de la ciencia ficción que no sólo pretendían entretener, sino algo más. Contar una historia que enlazase con la actualidad de nuestro mundo. Con nuestras miserias y problemas. Algo visto desde los años 50 a Blade Runner. El género como expresión de algo mucho más profundo. Y la película maneja ambas claves, entretenimiento y mensaje, a la perfección.

Es decir, que el joven director tiene talento de autor. De alguien con una línea marcada en su breve filmografía, unos temas recurrentes, unas historias comunes. Por eso es tan apreciable su cine. Porque con un gran presupuesto sigue manteniendo el aire de película de autor. No experimental, ni mucho menos. Esto es entretenimiento, cine de ciencia ficción con grandes secuencias de acción. Pero con una interesante reflexión detrás y con la estructura de alguien que tiene muy claro lo que quiere contar con sus películas. A veces demasiado claro. Y ese es un defecto, porque a veces, como en la vida, es mejor navegar por las aguas de lo gris y lo ambiguo. La sutileza antes que lo obvio. Pero no nos adelantemos.

Nos encontramos en Elysium con un futuro cercano en el que los ricos y poderosos viven en Elysium, una estación espacial en la que se aíslan de toda la basura y la porquería que hay y sucede en la Tierra. Un lugar superpoblado, lleno de pobreza y de gente que sueña con un futuro mejor que no puede alcanzar. Esa utopía perfecta sin hambre ni enfermedades que es Elysium. De hecho intentan incluso colarse en la estación sólo para curar alguna enfermedad que en la Tierra no hay forma de vencer. Y en ese mundo vive Max de Costa, el personaje interpretado por Matt Damon, un antiguo criminal de poca monta con un trabajo miserable en una fábrica y con continuos choques con las brutales fuerzas del orden por su pasado. Tras un accidente en la fábrica, Max se verá envuelto en un viaje de regreso al mundo criminal, tratando de conseguir llegar a Elysium. Una carrera contra el tiempo en la que se verá envuelto en algo mucho mayor. Algo que puede cambiar el destino del mundo.

Sabe perfectamente Blomkamp cómo poner la mesa y sentar a los comensales a la misma. Sabe presentar su historia y dejarla fluir. Darnos los detalles necesarios del mundo en el que viven y de la gente que lo habita. Sin entretenerse pero sin escatimar detalles al espectador. Desde los choques del protagonista con la policía y la justicia (ojo al agente de la condicional… memorable), a la vida en Elysium, pasando por la relaciones entre personajes, que nos llevan a los amigos de correrías de Max, su antigua novia que tiene sus propios motivos para entrar en Elysium, los villanos de la función o los que quieren que Max vuelva a la acción… Todo está bien servido y cuando llega el momento de lanzarse a la acción no necesita mucho más.

Una vez llega el momento en el que el personaje se pone el armazón, la cosa gira hacia la acción, la violencia extrema en ocasiones (tiene momentos de brutalidad muy interesantes) y el ritmo in crescendo que nos lleva al tramo final. Todo para contarnos esa historia de inmigrantes que no pueden cruzar al otro lado, de ricos viviendo ciegos ante las miserias del tercer mundo, de gente necesitada y gente que no necesita pero disfruta. Temas como la xenofobia, la marginación, las diferencias que marcan las alambradas, que ya estaban en su primera película.

Y el reparto es de auténtico lujo. A Damon no le vamos a descubrir ahora, pero saca su papel con una pasmosa sencillez de estrella, aunque quienes realmente brillan son otros. Desde la pérfida villana Jodie Foster (la escena del intento de llegada a Elysium lo dice todo), a Diego Luna, Alice Braga o Wagner Moura. Aunque quien realmente se come la pantalla es el genial Sharlto Copley y su genial versión de un asesino dispuesto a lo que sea por conseguir a su presa. Junto al mensaje y la acción trepidante son motivos más que de sobra para ver Elysium. Pero no todo son luces.

O quizá hay demasiadas luces. Pese a la excelente factura (parece haber costado el doble de lo que ha costado. Qué manera de aprovechar recursos) hay temas demasiado obvios. Los buenos son muy buenos o se ven forzados por la situación a romper las reglas, y los villanos son malísimos. No existe la ambigüedad que sí tenía el personaje de Copley en Distrito 9. El mensaje es claro y evidente, y en los tiempos que corren no se pude estar más de acuerdo con él, pero no necesita ser recalcado cada diez minutos. Unido a algunas escenas de acción montadas con cámara al hombro en las que apenas se distingue la acción (ojalá fuese todo como el primer disparo que efectúa Damon), la película pierde brío en lo general. Aunque deja una sensación magnífica en el paladar. Buen cine de género. Muy bueno. Pero necesitaba pulirse más, sobre todo en el guión. Para eliminar obviedades, sacar más jugo a los personajes, aunque tiene un final con agallas muy potente… Me recuerda a Oblivion pero con más acción y más miga, y sin estropear la película al final. Y evidentemente tiene mucho de Distrito 9 también. Muy recomendable.

Jesús Usero.

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

Modificado por última vez en Domingo, 30 Septiembre 2018 19:12
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión