El Quinto Poder ***

Jesús Usero Octubre 15, 2013
Asumámoslo, las luces y las sombras de Assange son lo que le convirtieron en un personaje tan fascinante. El hecho de que estuviese dispuesto a sacar a la luz verdades que nadie más quería ver, al mismo tiempo que se enfrentaba a gobiernos, bancos y corporaciones simplemente por el hecho de sacar la verdad a la luz, o por notoriedad, pero sin miedo a las repercusiones que pudiesen tomar contra él. Y al mismo tiempo un tipo que es acusado de abusar sexualmente de una mujer y buscado por la justicia sueca por ese hecho. O capaz de liberar toda la información sin editar ni alterar, poniendo en peligro la vida de muchas personas sólo por seguir su agenda. Peligroso, terrible, empeñado en la verdad… pero mentiroso, a fin de cuentas (el tema del pelo es de lo mejor de la película, recuerda al Joker de El Caballero Oscuro con sus cicatrices contando el origen de las mismas).

Pero se empeña en no entrar en ciertos puntos, como temiendo ofender, como el tema de la violación y posterior acusación (Assange primero aseguró no conocer a la mujer, más tarde dijo que sí pero que no hizo nada… algo que la película aborda sólo de refilón, por desgracia), y al final por ir con pies de plomo, se queda a ratos en tierra de nadie. A medio camino del thriller, del drama, de la biografía, pero sin abordar ningún género por completo. Esos son sus lastres, esa ambigüedad y esa curiosa forma de acercarse a la historia sin mojarse del todo. Y, como en jOBS, la profundidad del personaje requería de ir a fondo a por ello, de no andarse con medias tintas y de explorarlo todo. Elegir un camino, no divagar porque eso hace que el ritmo de la película se resienta.

Se deja ver con mucho gusto sobre todo por el impresionante reparto. Por ese Benedict Cumberbatch en estado de gracia que es capaz con una sola mirada de hablar de la soledad, la paranoia, el ansia de notoriedad y todos los vicios y virtudes de un personaje tan complejo como único, marcado por su infancia y por lo que ha hecho con su vida. Pero quizá el personaje más complejo es el verdadero protagonista de la historia, Daniel Berg interpretado por el siempre genial Daniel Bruhl, en este caso con un personaje más gris, que vive a la sombra de la notoriedad de Assange, que es un hombre confundido que observa el ascenso de su héroe y su caída a los infiernos. Un viaje de fe en el que Bruhl aguanta todos y cada uno de los envites de Cumberbatch, lo que es mucho decir. Y, repito, es su punto de vista el de la historia. Él es el auténtico protagonista.

Pero no olvidemos nombres como los de David Thewlis, Peter Capaldi o las visitas estelares de Laura Linney o Stanley Tucci. Si hay un verdadero motivo para ver la película el reparto es sin duda el motivo. Lo bordan y nos llevan en este peculiar viaje a través de la historia más reciente. Y Condon tiene momentos magníficos en la dirección, como esa representación de las “oficinas” virtuales de Wikileaks, y cómo evolucionan a lo largo de la película hasta el desenlace. O los momentos de thriller y suspense, de película de espías, como el tema en Libia con el informante (aunque no termine de estar bien resuelto), o el viaje a Suiza de Bruhl al inicio de la película. Con todo eso tenemos una película interesante, que ataca a ratos tanto al poder establecido como a ciertos mesías salvadores de la humanidad con sus propias ideas e intenciones ocultas. De unos y otros acabamos desconfiando. Y, como decía antes, quiere ser Todos los Hombres del Presidente, pero está más cerca de jOBS que de La Red Social, aunque es muy superior a la primera. Y la intriga le sienta bien. Una escuela de interpretación al final, por el trabajo de sus actores, en un interesante, aunque no perfecto, biopic.

Jesús Usero.

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