Somos los Miller ***

Jesús Usero Noviembre 05, 2013
Gamberra, irreverente, absurda y muy divertida road movie. Las llamadas comedias adultas (las que tienen en Estados Unidos una calificación R en la censura, menores de 17 años acompañados, e incluyen desnudos, sangre y palabras malsonantes) son las actuales reinas de la taquilla cruzando el Atlántico. Este verano hemos visto triunfar Cuerpos Especiales, R3sacón o ésta misma, Somos los Miller, dejando claro que el público más adulto sigue con ganas de reírse en una sala de cine, y prefiere productos menos moñas y con algo más de mala uva. Más chicha a la que hincarle el diente, vamos. Algo menos edulcorado y menos domesticado, para lo cual parece que la R, a veces símbolo de fracaso en taquilla porque limita la audiencia de las películas, sigue siendo la reina.

Una road movie sencilla, sin mucha complicación en la trama, con un grupo de personajes forzados por uno u otro motivo a compartir un viaje de Denver a Estados Unidos ida y vuelta, para pasar marihuana de contrabando al país y que nuestro intrépido protagonista pueda pagar su deuda con un mafioso local. Aunque claro, un viaje de este estilo se enreda de una forma complicada a más no poder, con visitas inesperadas, policías corruptos, gente rara en el camino, mafiosos enfadados y una araña muy particular serán parte de los problemas a los que los Miller tengan que enfrentarse para llegar a tiempo a su destino. Y todos los miembros del reparto son plenamente conscientes de qué clase de película es ésta.

Una comedia, misión principal hacer reír. ¿Lo consigue? De sobra. Desde Jennifer Aniston a Jason Sudeikis, pasando por Emma Roberts, Ed Helms (mucho más divertido y estrafalario que en R3sacón, la verdad), Nick Offerman, Kathryn Hahn, Molly C. Quinn o los cameos de gente como Luis Guzmán o Ken Marino saben reírse de sí mismos y llevar la película de un absurdo a otro. Aunque quien se lleva la palma es Will Poulter haciendo del panoli de Kenny, un personaje tan bobo que se le coge cariño. Así que sin duda hay risas, momentos salvajes (esa tarántula…), historias surrealistas, como todo lo que implica a la familia Fitzgerald y sus… peculiaridades, o ese striptease en el que Aniston demuestra todo su poderío pese a su edad. Te ríes durante todo el metraje. Y mucho.

La película no va a revolucionar el mundo de la comedia, ni lo pretende, sólo quiere divertir. Y lo consigue, verla con amigos es lo ideal, para compartir las risas, aunque se le vaya la mano con el metraje, que en este tipo de películas no debería superar los noventa minutos y aquí se acerca peligrosamente a las dos horas. Eso hace que a ratos el ritmo se resienta, y que pierda algo de fuelle el humor en la parte final. Pero no debemos restarle méritos a una película que tiene muy claros sus objetivos y que no engaña a nadie. Con mucho en común con Salidos de Cuentas o Cómo acabar con tu jefe, una de las comedias más divertidas que podemos echarnos a la cara.

Jesús Usero.

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