La huida ***

Miguel Juan Payán Noviembre 10, 2013
La huida, buen reparto para una intriga bien dirigida y curiosa que no explota bien sus personajes.

Un guión que sabe cómo manejar las acciones en paralelo y mantiene el interés jugando la baza de la ambigüedad y llevándonos a identificarnos con el villano en varias ocasiones es la mejor aportación de esta película que está muy bien habitada y construida por sus actores. Ellos son la mejor baza para sacar adelante la historia. Primero con ese protagonismo ambiguo y en conflicto de Eric Bana en el papel de un fugitivo asesino dispuesto a todo para sobrevivir que en su fuga realiza alguna que otra buena obra accidentalmente y de manera violenta, añadiendo interés al personaje. En segundo lugar con esa idea de protagonismo coral. En tercer lugar con la eficaz y solvente manera de contar la historia, con unos planos y algunas secuencias que le permiten escapar visualmente del tópico en el que sin embargo se mueve argumentalmente. Me refiero a secuencias muy trabajadas, como las del accidente de automóvil, el ataque contra el indio, o esos planos que tienen personalidad, como el de la niña saliendo de la cabaña a buscar a su madre, Bana atravesando la nieve, el policía abatido en la nieve en plano de grúa que se aleja del cuerpo hasta convertirse en un plano cenital… Esa forma de contar le otorga a la película la personalidad que no tienen algunos de sus momentos dramáticos y que pierde cuando desperdicia a sus personajes más interesantes dejándolos convertidos en meros apuntes que no llegan a desarrollarse plenamente.

El peor lastre con el que tropieza es la trama que envuelve a la pareja de enamorados. Los personajes más flojos son los de Charlie Hunnam y Olivia Wilde precisamente porque son los más tópicos. No nos interesa absolutamente nada lo que les pase frente a las tramas mucho más interesantes de la policía enfrentada con su padre, la persecución de Bana e incluso el drama privado que vive el matrimonio de los padres ante el reencuentro con su hijo, que sale beneficiado de la interpretación de Sissy Spacek y Kris Kristofferson, como Treat Williams respalda con su solvencia el papel del sheriff. Repito que los actores son la mejor inversión de esta película porque los personajes no llegan a contar con espacio en la trama para ser algo más de bocetos interesantes. Puntos de partida cuyo camino en la trama es más bien episódico. Es además una pena que la parte romántica de la trama sea tan previsible e incluso poco creíble, tan pegada al lugar común de las balas perdidas que se encuentran en un cruce de caminos. Es una manera de desperdiciar el talento de Charlie Hunnam y Olivia Wilde, cuyos personajes son los menos interesantes de la película, cuando por lógica deberían ser los que tuvieran mayor interés. Ocurre lo mismo entre el personaje del padre y la hija. Dichos sea de paso, el tema común del conflicto generacional me parece algo obvio, aún más cuando el asunto acaba en esa especie de parodia siniestra de las reuniones familiares del Día de Acción de Gracias, el mayor tópico de la película.

A pesar de todo merece la pena echarle un vistazo a esta intriga por su buen pulso visual y su intento de incursionar en el género de intriga trabajando sobre los personajes, no sobre la acción, aunque cuando aborda la acción consigue ser eficaz y contundente.

Al final, el mejor acierto es dejar las cosas por resolver. Muchas cosas, por cierto. De hecho, es uno de los finales más abiertos que he visto, porque deja pendientes los desenlaces de varias subtramas que afectan a casi todos los personajes, produciendo una sensación de desenlace quizá demasiado abrupto.

Miguel Juan Payán

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