Plan en Las Vegas **

Jesús Usero Noviembre 22, 2013
Soso remedo de Resacón con un reparto salido del geriátrico. Y que nadie me entienda mal, los cuatro protagonistas son cuatro pedazo de actores como la copa de un pino. Leyenda viva del cine que han proporcionado al espectador algunos de los mejores papeles que se pueden recordar en los últimos 40 años de la historia del cine. Son grandes, enormes, monstruos de la pantalla, pero aquí en esta película, verles en este fregado que nunca termina de arrancar ni de cuajar, ni de ofrecer lo que prometía… pues es una pena, un desperdicio casi completo de talento para hacer cuatro chistes sobre la vejez y mirar al pasado con ojos demasiado moñas.

La idea es similar a la de Resacón en Las Vegas como punto de partida. Cuatro amigos, una despedida de soltero en Las Vegas, una locura de fiesta… pero con un grupo de personas que superan los sesenta años. Así que, lo que podía convertirse en un auténtico desparrame de cuatro amigos que se niegan a envejecer aunque les quieran obligar, se transforma en una historia melancólica de arrepentimientos y caminos a medio recorrer, que ni convence por la comedia porque es demasiado light ni tampoco por el camino del drama que nunca está bien explotado, sobre todo en los personajes de Kevin Kline y Morgan Freeman. Algo mejor lo tienen Michael Douglas y Robert de Niro, pero tampoco es como para tirar cohetes, porque las promesas de humor gamberro y abuelos salvajes y desatados, pronto quedan convertidas en simplemente eso, promesas.

Lo mejor de la película es sin duda ver a los actores pasárselo en grande entre ellos. Cada vez que los cuatro comparten plano la historia sube enteros porque hay suficiente talento en la pantalla como para llenar todas las salas de cine del mundo. Pero cuando los separan o cuando el humor no termina de funcionar (la película es más de sonrisas que de risas en el mejor de los casos), se resiente, se hace larga y no convence. Basta decir que el mejor chiste es el cameo de 50 Cent (en lugar de Mike Tyson) y que no implica a ningún protagonista de la película.

Pero con todo, pese a que no es ni la mitad de lo gamberra que promete ser, la película se deja ver, tiene ese pedazo de reparto, no ofende a nadie… pero esa moralina barata, esa baba de andar por casa… lastra todo sobremanera. Un señor de 60 años no puede liarse con una joven, no hay valor para hacer eso (hay un par de momentos de auténtica vergüenza ajena al respecto por la bajada de pantalones). Todo se dulcifica, todo se vuelve blandito, todo es edulcorado. Como si los actores no pudiesen mascar algo más duro. Ya sea más dramático o más cómico. No les dan chicha que mascar y se quedan en tonos pastel, aparezcan travestis, drag Queens, jovencitas descolocadas o esposas que esperan o que ya no están. Una pena y una oportunidad perdida. Podía haber dado muchísimo más de sí.

Jesús Usero

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