Viral **

Miguel Juan Payán Noviembre 24, 2013

Viral, curiosa a medio camino entre la comedia cotidiana juvenil, el suspense y el publirreportaje.

Concursos juveniles, redes sociales, un centro comercial y un protagonista con problemas de liquidez y claustrofobia leve se dan cita en esta película de intriga que navega entre el humor y el susto por los pasillos de un conocido punto de cita para los consumidores de ocio cuyo nombre me voy a ahorrar porque ya está suficientemente publicitado en la propia película. Tan publicitado que pienso que Viral es la sublimación de la maniobra de product placement y me parece bien que se zambulla alegremente y con singular descaro al  territorio del publirreportaje dramatizado. Una maniobra por otra parte astuta y que aplaudo porque tal como está el patio en la industria del cine español pienso que casi cualquier método vale con tal de poder sacar un proyecto adelante. En ese sentido, la camiseta del protagonista con el lema “Ponga su anuncio aquí” me parece toda una declaración de principios.  Además, pasear el sello del centro comercial en el que se desarrolla la trama no me parece que sea lastre o perjudique seriamente a la narración que se nos propone. Lo mismo se aplica, y con similar descaro, a la aparición de Maxim Huerta y la promoción de su novela, que inevitablemente me recuerda aquello que decía Hannibal Lecter en El silencio de los corderos, Quid pro quo, señorita Clarice: Incluso creo que tan descarada identificación de la localización en la que vive sus aventuras el protagonista opera como un elemento de verosimilitud sociocultural que permite una mayor inmersión del espectador en la película, lo cual, dada su naturaleza de vehículo de intriga, me parece correcto.

Tampoco me molesta el descaro con el que el guión despliega los trucos y lugares comunes, los tópicos esenciales del género, como la fuga del conejillo de indias, la subtrama romántica juvenil, los pasillos siniestros, los sustos gratuitos, etcétera. Sin embargo no me encajan otras piezas. Por ejemplo el acento andaluz del personaje interpretado por Miguel Ángel Muñoz me resulta totalmente prescindible y perjudicial para la credibilidad de la película. No dudo que el actor se lo haya currado un montón y tiene algunos golpes de humor, pero creo que la mejor opción era o buscar directamente un actor andaluz, y hay un buen puñado de ellos muy preparados, o bien quitarle el acento andaluz y liberar a Muñoz de esa impostura excesiva que tampoco parece especialmente esencial. En el otro extremo de las aportaciones del reparto, las más positivas las encontramos en Pedro Casablanc, Aura Garrido o Pablo Rivero, que consiguen darle más solvencia al conjunto con sus escenas. Y junto a ellos creo que han desperdiciado el personaje de guardia de seguridad interpretado por Chani Martín, que merecía que le hubieran dado algo más de cuerda en todo el relato. Por otro lado, no se trata de copiar, pero quizá liberar al protagonista de ese arranque al estilo de Jerry Lewis y darle algo más de credibilidad y menos torpeza seguramente habría beneficiado a la película, lo mismo que añadirle un poco más de caña terrorífica en las secuencias estilo REC que salpican su parte de intriga. El tono de Cuarto Milenio creo que se queda corto.

Resumiendo: es entretenida, una propuesta de suspense curiosa. Creo que podría haber sacado mejor partido de su mezcla de comedia y suspense, pero me vale y aplaudo su caradura al montar el proyecto y hacer guiños humorísticos al tema del product placement con la camiseta del protagonista e incluso en la amenaza terrorífica del relato, con ese anuncio de las muñecas de Famosa. Por eso y porque me parece una ópera prima tan sencilla en su planteamiento como entretenida, con un arranque curioso en su puesta en escena tirando del plano secuencia.

Miguel Juan Payán

©accioncine

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Modificado por última vez en Sábado, 30 Noviembre 2013 11:02