Frozen ***

Jesús Usero Noviembre 30, 2013
Disney vuelve al ataque con una secuela espiritual de Enredados. Es decir, que intenta regresar a las historias que tanta fama le dieron de princesas y cuentos de hadas (aquí inspirándose en un cuento del maestro Hans Christian Andersen) pero aplicándole las nuevas técnicas de animación en 3D, como ya vimos en Enredados, con la que comparte espíritu y diseño de personajes, aunque cambiando de reino para llevarnos a un mundo helado. Un reino con dos princesas muy peculiares, una vivaz, curiosa y llena de vida, la otra escondida desde niña en su cuarto debido a sus poderes de hielo, que la convertirían en un monstruo si la gente los descubriese, o eso piensan sus padres. Cuando la mayor deba convertirse en reina y al mismo tiempo lidiar con esos poderes, surgirán los problemas y ambas hermanas se enfrentarán a la aventura de sus vidas, una tratando de huir, la otra buscándola en compañía de un joven, su reno y un curioso muñeco de nieve.

Sorprende y agrada de la película su tono sombrío desde el inicio. Frozen acepta la tragedia como algo propio e inherente al ser humano. Todos perdemos y perderemos a gente en nuestras vidas y tenemos que aprender a vivir con ello. No hay paños calientes ni magia inesperada que salve el día ante determinadas cosas. Los cuentos son muchas veces trágicos y oscuros aunque tengan un final feliz, porque de ese modo sirven como lección para los pequeños lectores y los preparan para un mundo que nunca es ni será justo o perfecto. Y Frozen clava esa teoría a la perfección con sus notas tristes. Como también lo borda con su historia de persona que no encaja en el mundo. No intenta convencernos de que todos tenemos que ser iguales, sino que asume que aunque haya gente a la que podamos asustar o que nos ataquen por ser diferentes, hay que asumir esas diferencias y disfrutar de ellas. No busca más corderos siguiendo al rebaño, y eso parecía haberse perdido en el cine de animación reciente.

Pero tiene varias cosas que no terminan de cuajar y que dejan un sabor menos satisfactorio que el de Enredados. El humor muchas veces no termina de cuajar, exceptuando ese sensacional, absurdo y algo memo muñeco de nieve (ojo a su canción… pura ironía). La fórmula “animal-más-inteligente-como-compañero” se repite de Enredados, cambiando al caballo (que se puede decir que hace un cameo) por un reno. Y las canciones no tienen ni el encanto ni la magia de la película anterior. Ésta cae un poco más en la fórmula, en lo ya visto, que en la magia de Disney y sus personajes. Aunque tiene un giro de guión al final verdaderamente sorprendente y curioso. Aunque la historia de amor sea más entre dos hermanas que romántica. Sí, el romance es más sutil y menos obvio o baboso, pero al final hay un par de detalles que no terminan de cuajar. No quita que siga siendo una buena muestra de animación, completamente disfrutable y con grandes apuntes. Un resurgir del género de princesas, sí. Pero está por debajo de Enredados, y eso se nota. Con todo, perfecta para ver que las princesas cuando realmente interesan es cuando son guerreras.

Jesús Usero.

©accioncine

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Modificado por última vez en Martes, 04 Febrero 2014 10:41