El Médico ***

Jesús Usero Diciembre 23, 2013
Cine de otra época, aventuras a la europea para un producto más que recomendable. Pero quizá se haga extraño para el público actual, más acostumbrado a otros ritmos, otro tipo de historias, otros decorados… La película tiene más que ver con Lawrence de Arabia, salvando las distancias, que con El Hobbit. Por poner dos ejemplos que sirvan para que nos entendamos todos. Aunque a veces el nivel de producción y la narrativa recuerde incluso a Juego de Tronos. Y ojo, no lo digo para mal, sino como halago porque admiro muchísimo el trabajo hecho en la serie de televisión, como admiro lo que una coproducción europea ha conseguido con El Médico. Una superproducción europea como las de antes, con buen reparto, buena dirección y una historia basada en un best seller mundial.

Una trama de un joven con un don, un barbero medieval (o aprendiz) de esos que iban de pueblo en pueblo y lo mismo te daban un ungüento para el reuma que te amputaban un dedo con gangrena o te sacaban una muela. Un joven británico capaz de saber cuándo alguien está a punto de morir que decide embarcarse en el viaje de su vida a través del mundo conocido para estudiar en Persia junto al mejor médico que el mundo conoce. Del Londres medieval a Egipto, el desierto y la tierra de los Shas y el misterioso Oriente. De la cerrada Europa al Oriente abierto a pensadores, pero no sin el riesgo del fanatismo pendiendo como espada de Damocles sobre su cabeza.

Todo eso cuenta Phillipp Stölzl en dos horas y media de metraje, bien construidas y con un ritmo bastante continuo, sin grandes altibajos. Pero quien espere grandes escenas de acción, o cosas similares puede sentirse decepcionado. La magia de la película reside en el viaje, en los personajes, en la amenaza de los radicales y fanáticos (sean cristianos o musulmanes, aunque estos últimos resulten ser los grandes villanos de la película), en el romance en tierras extrañas, el choque de culturas, el progreso de la ciencia. El director consigue hacer que la lucha contra una enfermedad se convierta en una batalla épica. Con un gran diseño de decorados y con unos personajes llenos de carisma, desde el protagonista Tom Payne a Stellan Skarsgard, pasando por Ben Kingsley o Emma Rigby, pero, sobre todo, un genial Olivier Martínez que llena la pantalla cada vez que aparece, dando vida al Sha. Una mezcla de tirano, megalómano y carismático líder, abierto a las artes y la ciencia. El lastre de la película, que a veces recuerda también a El Perfume, viene dado por un exceso de personajes y situaciones, una trama romántica que deja algo que desear respecto a la trama central, lo que se echa de menos que relate el viaje de Reino Unido a Francia (en vez del romance, por ejemplo)… Son pequeñas pegas para una película contada como si fuese de otra época (Oro Negro es otra película que se asemeja a ella, por ejemplo), quizá los años cincuenta o sesenta. Algo que para mí es un logro, pero que puede espantar a algún espectador.

Jesús Usero

©accioncine

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