La Ladrona de Libros ***

Jesús Usero Enero 09, 2014
Más que apreciable adaptación literaria que nos lleva a la Alemania nazi. Brian Percival, uno de los directores más reputados de la magnífica serie Downton Abbey se pone al frente de esta película que, en su versión original, tiene un pequeño inconveniente que resulta incomprensible. Todos los actores hablan con acento alemán, comprensible incluso en los actores alemanes, poco cuidado en los que no lo son. Pero si vas a rodar la película en inglés, ¿por qué liarte con el acento? Si quieres rodarla en alemán ruédala en alemán, si no, perfecto, en inglés está bien. Pero esa mezcla… queda extraña en algunos momentos. Es una tontería que a muchos espectadores no molestará, y a la mayoría, que la verán doblada, ni les importará. Pero había que mencionarlo…

Una niña que es adoptada por una familia, que no sabe leer ni escribir, pero que en la Alemania nazi tendrá una relación muy particular con los libros mientras aprende y su familia adoptiva esconde a un judío en el sótano. Una historia sobre los horrores de la guerra y el nazismo, que peca de no aportar nada realmente nuevo a un género demasiado trillado, sobre todo desde que La Lista de Schindler lo puso de moda hace 20 años. Quizá han sido demasiadas películas, y eso quita el factor sorpresa, la novedad y la posibilidad de que nos sorprendan a lo grande. No es que sea una mala película. Es buena, está bien dirigida y bien escrita, tiene un muy buen reparto y es emotiva. Para que se hagan una idea, me parece muy superior a El niño del pijama a rayas. De hecho, gracias a dios, tiene mucho más que ver con Hijos de un mismo Dios, pasada por el filtro de El Diario de Ana Frank.

Cuenta para ello con el desparpajo y talento de la protagonista, Sophie Nélisse, dando vida a Liesel, la maravillosa niña que aprende a leer y en los peores tiempos de un país, aprende sobre el amor, el honor, la familia y la soledad, rodeada de gente que, en la mayor parte de los casos, mira para otro lado cuando el horror del nazismo llega hasta sus puertas. No como inocentes, sino como cómplices por omisión. Otros no. Claro que el respaldo de Geoffrey Rush y Emily Watson ayuda bastante a la labor de la protagonista. Sobre todo con Rush. Con una historia que no es trepidante, pero que nunca aburre, que hace muy interesantes a los personajes y sus problemas, aunque al final resulte algo blanda, pese al emotivo desenlace. Y desconcertante que la niña no crezca nada en los muchos años que abarca la historia… También sería injusto no hablar de la enorme labor que hace la banda sonora de John Williams, que sigue siendo un maestro. Toda la película apunta al corazón, y no falla. Falla más con la ironía, lo cerebral o lo realmente innovador. Pero mientras se queda en el plano emocional es un auténtico triunfo.

Jesús Usero

©accioncine

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Jesús Usero

Modificado por última vez en Miércoles, 05 Febrero 2014 17:57