Presentimientos ***

Jesús Usero Enero 22, 2014
Drama con cimientos de suspense en el primer guión de Eduardo Noriega. Un guión que el actor también protagoniza con su habitual solvencia para una película peculiar, diferente e intrigante, tanto en su forma como en lo que plantea, para llevarnos por su metraje con formas de película de misterio, a ratos casi con tintes sobrenaturales, pero que trata un drama realmente cercano y sencillo, el de la desintegración paulatina de una joven familia y el de las decisiones que tomamos para salvar a aquellos que queremos. Lo que estamos dispuestos a hacer y a arriesgar para conseguirlo. Hasta qué punto podemos permitir tragarnos nuestro orgullo, nuestra rabia o nuestro ego. En esos puntos es donde triunfa sin problemas esta entretenidísima película.

Una historia en dos partes, la de una mujer buscando a su familia tras ser robada, quedarse sin gasolina y no encontrar el camino de regreso al lugar donde está de vacaciones, y la de un marido buscando la forma de recuperar a su esposa, aunque eso nos haga recapacitar y descubrir terribles verdades sobre nosotros mismos y sobre aquellos a los que más queremos. La película no juega a engañar a nadie, y pronto descubrimos que hay dos realidades, completamente distintas. La auténtica que le toca vivir a Eduardo Noriega y la irreal, el sueño en el que habita Marta Etura. Ese camino complejo, en el que ambas historias se entrelazan en ciertos puntos, es empleado con bastante habilidad por el director Santiago Tabernero para presentarnos un juego en el que los espejos tienen un papel imprescindible. La imagen que proyectan de nosotros, lo que somos o creemos ser, lo que perciben los demás. Ya sea un espejo de baño, el reflejo de una fachada o la puerta de cristal de un supermercado. Es un juego que nos ayuda a entender a los personajes y sus problemas.

Problemas como el que pudiera tener cualquiera. Una pareja que se deshace poco a poco, casi sin darse cuenta o saberlo. Un callejón sin salida y dos mundos que no terminan de encajar. Cuando vemos pasar la vida ante nuestros ojos sin hacer nada por atraparla. Y para evitar los lugares comunes del drama, la película juega a llevarnos a otro plano, a otro mundo, a una búsqueda continua, casi un juego de gato y ratón, en el que la siempre sensacional Marta Etura comparte la otra mitad del peso de la película. Ella lleva la parte de suspense. Una parte de suspense que, si bien como decíamos tiene en el simbolismo y los espejos su mejor baza, falla a la hora de crear tensión, dejándose llevar siempre demasiado por el drama. Parece querer ser David Lynch, pero le falta garra a la narración en ese punto, y quizá alguna vuelta al guión que en algunos puntos no termina de funcionar, como no aprovecha del todo al sensacional Jack Taylor. Pese a eso, la película funciona, el reparto sabe exprimir los personajes a fondo, tiene miga y algún momento (¿qué no estaríamos dispuestos a hacer por un ser querido? Y sin aspavientos ni romanticismos estúpidos, simple y real) que la elevan y mucho.

Jesús Usero.

©accioncine

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Jesús Usero

Modificado por última vez en Miércoles, 12 Febrero 2014 22:34