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Philomena ****

Febrero 26, 2014
Gran drama con gotas de humor y un reparto aún más grande. Stephen Frears regresa al cine que mejor entiende y mejores resultados le ha dado, el drama con tintes cómicos (o a veces la comedia dramática, como en Alta Fidelidad), por la puerta de atrás (es una pequeña película con capital británico y no demasiada publicidad) que ha terminado convirtiéndose en todo un fenómeno, consiguiendo cuatro nominaciones a los Oscar, entre ellas mejor película, guión y actriz principal, para Judi Dench. Su compañero de reparto Steve Coogan se “conforma” con ser nominado a mejor guión y como productor de la película. Una película que nos trae al mejor Frears, al de La Reina o Las Amistades Peligrosas, un director que, con muy poco, obtiene unos grandes resultados, sobre todo dirigiendo de una forma magistral a sus actores.

La trama podría haber dado para un telefilm de fin de semana si no fuese por varios factores. Una mujer que en los cincuenta quedó embarazada y fue obligada a dar su hijo en adopción por las monjas que la acogían, se plantea 50 años después buscarle para saber si está bien y qué ha sido de él. Un viaje que la unirá a un periodista con ganas de regresar al panorama laboral, cuyos escrúpulos y alianzas están por ser descubiertos todavía. Una trama de telefilm, como decíamos, pero que supera todos los obstáculos que su origen le pone, con detalles de mucha grandeza. Sobre todo por parte de su reparto.

Steve Coogan y Judi Dench se echan encima la película proporcionando dos interpretaciones soberbias, sobre todo la de Dench, auténtico motor de Philomena, una mujer que parece una amable anciana, con una tormenta en su interior guardada durante 50 años. Sus miradas, su forma de hablar, la química con Coogan… Eso momentos de extraño humor (cada vez que sale el tema del sexo, por ejemplo, brillantes). O cuando la tristeza golpea, o la melancolía, o los remordimientos (el paseo inicial, el aeropuerto, las fotos, el poderoso final, lleno de rabia y orgullo…). Sutil, elegante, sencilla, sin aspavientos ni excesos innecesarios. Lo mismo vale para Coogan, aunque su papel quizá brille menos. Como guionista, Coogan le cede todo el poder al personaje de Dench.

La forma de narrar la película de Frears, lo que saca de sus actores, la elegancia de ciertos momentos, el uso del paisaje… todo es diferente a un telefilm, lo mismo que el humor, preciso y precioso, que acentúa los devastadores momentos dramáticos que la película posee y que no son impostados, no son falsos o excesivos. La película evita cualquier moñería para ponerse al servicio de una historia que tiene también sus gotas de crítica a la sociedad, a la Iglesia, en una época en la que una mujer no podía decidir su destino en casi ningún término, y que bien podrían aplicarse a nuestro país en años y condiciones similares. Y el giro en la historia, inesperado y alejado de los tópicos. Todo ello convierte a Philomena en una película prima hermana de Nebraska (el viaje, la extraña pareja, la misión que buscan…) y que es un magnífico drama. No sé si la mejor candidata a los Oscars, a fin de cuentas sigue teniendo historia de telefilm, pero sin duda una poderosa película, muy bien construida y con ese portento de actriz que es Judi Dench.

Jesús Usero

©accioncine

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Modificado por última vez en Lunes, 31 Marzo 2014 12:56