Algo que no se dice todos los días, una buena comedia romántica. Lo hemos discutido hasta en nuestros debates en vídeo a lo largo de los años. La comedia romántica como género tiene un serio problema que viene dado por la aplicación de la misma fórmula una y otra vez hasta agotarla por completo, por un humor carente de frescura o mala uva, y por un tufillo machista que, curiosamente, no tenían las screwball comedies de los grandes maestros del cine como Howard Hawks o George Cukor. Y, contra todo pronóstico, una pequeña película rodada en Dublín como es Amor en su Punto, consigue saltarse a la torera muchos de esos tópicos para darnos un ejemplo sencillo, divertido y fresco de comedia y romance.

La película cuenta una historia de amor entre dos personajes que no podían ser más dispares, pero que se ven irremediablemente atraídos y enamorados. Un crítico culinario muy popular y una española que trabaja en el Instituto Cervantes en Dublín, juntos por causas del azar. Uno con incapacidad para comprometerse, la otra con un ideal imposible de conseguir y mucho bagaje emocional. Gente como cualquiera de nosotros, algo en lo que destaca la película. No son perfectos, ninguno de ellos, no esperan a que sucedan las cosas, no saltan al vacío sin miedo ni el personaje masculino se encuentra en una posición de poder porque el femenino es bobo o plano. Nada de eso. Juegan en la misma liga de locura que cualquiera de nosotros.

Destaca mucho en la película el hecho de que la historia continúa más allá de donde suelen hacerlo las comedias románticas. Se analiza la convivencia, los problemas, las discusiones, los grandes momentos y los peores. Se sigue a la pareja en el tiempo. Con mucho humor, mucha sorna y muchos diálogos lanzados como dardos envenenados. Pero también destacan sus dos protagonistas, Richard Coyle y Leonor Warting, que son de por sí motivo más que suficiente para ir al cine a ver esta pequeña película. Personajes que respiran, la clave de la comedia, el drama y el romance, todos ellos elementos presentes en la película. Como el gran uso de la ciudad de Dublín o cómo incluyen algo tan personal como la comida en la historia, un punto capital de la misma.

Si no llega a convertirse en un completo referente del género no es por falta de valentía de inicio a fin, sino porque los tópicos que evita con el romance, no los evita con el pasado de los personajes. La relación de él con su padre o la de ella con su anterior amante, son elementos demasiado trillados y vistos una y mil veces, iguales paso por paso, en todo tipo de películas. Eso hace que en algunos momentos el ritmo decaiga, aunque la película nunca aburre. Y tiene suficiente humor, giros inesperados y cinismo como para no resultar nunca moñas o babas. Algo a lo que ayuda que no sean dos críos los protagonistas. Vayan a verla sin miedo. Y qué aproveche.

Jesús Usero

©accioncine

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Jesús Usero

Modificado por última vez en Lunes, 09 Junio 2014 16:42
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