Godzilla ★★★

Miguel Juan Payán Mayo 13, 2014

Crítica de la película Godzilla

Godzilla. Entretenida y espectacular en lo visual, falla en el desarrollo del guión, personajes y ritmo. El cine norteamericano ha vuelto a tropezar en la misma piedra que ya tropezara Roland Emmerich a la hora de adaptar Godzilla a los códigos y claves del cine estadounidense. Esta versión es sin duda mucho mejor película que la de Emmerich. Está mejor dirigida. Pero debo reconocer que la de Emmerich me resultaba más divertida. Además, está por debajo de la otra oferta de película con monstruo gigante que nos llegó el pasado verano, Pacific Rim, de Guillermo del Toro, que es mejor que ésta, de lejos.

El problema esencial es que en su traducción del célebre monstruo nipón, los norteamericanos olvidan que básicamente se trata de una criatura del cine de serie B, una gamberrada lagartona que requiere la autoparodia como sustancia esencial para plantear sus aventuras. Por el contrario, cada vez que los estadounidenses se acercan a Godzilla intentan llevárselo al territorio de la serie A y proporcionarle sobre todo seriedad como personaje. Grave error.

Godzilla es un fenómeno  construido por y para friquis. Y todo lo que suponga tomárselo en serio y con ningún sentido del humor, como pretende esta nueva propuesta norteamericana del personaje, es llevarlo a un territorio que le resulta extraño y ajeno al personaje original y genera el tipo de problemas de construcción, ritmo y funcionamiento dramático que presenta esta película.

Vamos por partes. En primer lugar hay que decir que es muy de agradecer que hayan metido todo el dinero que han aplicado a esta versión épica del asunto, sin duda mucho más espectacular que casi cualquier versión que podamos haber visto anteriormente. Pero el problema es que esto no es cuestión de dinero, sino de guión. Y creo que empiezan bien pero luego se tuercen. Creo que meten la pata prescindiendo con excesiva celeridad de personajes como el de Juliette Binoche y Bryan Cranston, que podrían haber tenido un recorrido mucho más interesante en la trama, y al menos en la primera parte de la misma demuestran que un buen actor puede marcar la diferencia incluso dando vida a personajes tan tópicos y poco desarrollados como los que se manejan en esta producción. Da la impresión de que han volcado todo el interés en el despliegue de los efectos visuales y las secuencias de acción épica, descuidando gravemente la construcción de personajes interesantes que vayan más allá del mero boceto o el tópico. Así es como se dilapida el talento de gentes como Aaron Taylor-Johnson,  Elizabeth Olsen, Ken Watanabe o David Strathairn. El personaje de Taylor-Johnson está cosido a tópicos y además su presencia como epicentro de todos los acontecimientos que se producen en la trama está bastante traída por los pelos argumentalmente hablando. Le rodea la casualidad. Y el careo final con el monstruo es excesivo incluso para el más crédulo de los espectadores. A Elizabeth Olsen parecen haberla fichado para reírse, llorar y mirar hacia arriba con cara de espanto. Y correr. Un desperdicio de una de las actrices más interesantes de nuestros días. A Ken Watanabe le han fichado porque es japonés y puede poner cara y acento de japonés cuando dice “¡Godzilla!”… aunque en realidad debería decir ¡Gojira!, pero mejor eso lo dejamos de lado y no nos ponemos exigentes. Además tiene otro “careo” absurdo con el monstruo, cuyo tamaño, dicho sea de paso, es bastante variable de un plano a otro. Tampoco nos pondremos exigentes con eso, dado que es característica habitual de casi todas las películas con monstruo gigante y edificios cercanos. Strathairn está tan desperdiciado en su papel de comandante supremo de la cosa militar como en su momento lo estuviera Liam Neeson en Battleship.

Hay momentos buenos, que suelen ser los que tienen cierto “toque Spielberg”: el niño contemplando al catástrofe de la central nuclear en el final del prólogo, la primera parte, con Cranston de protagonista, la incursión en la zona cero de la catástrofe inicial, la primera aparición del monstruo en la central nuclear, el puente por el que debe pasar el tren militar, los paracaidistas bajando sobre la ciudad… Pero es una especie de variante de Spielberg en plan guiño de J.J. Abrams. Esto es: mejor que las peripecias catastrofistas de Michael Bay en Transformers, de lejos, pero por debajo de los auténticos Spielberg, y algo por detrás del cine con ecos spielbergianos que suele marcarse J.J. Abrams.

De manera que les ha salido una película entretenida, que es más cercana al Godzilla original que la que dirigiera Roland Emmerich, aunque si les soy sincero, aquella me entretuvo más que ésta.

Creo que mis pegas para este largometraje se entenderán mejor si les propongo que la comparen con la película que sospecho han tomado como referente o fuente de inspiración los artífices de este nuevo Godzilla: Godzilla 2000, que fue la reivindicación japonesa de la franquicia tras la fallida propuesta de Roland Emmerich. Con ella comparte ese tono “spielbergiano” en algunos momentos, aunque si les soy sincero, me gusta mucho más Godzilla 2000, que es plenamente consciente de la propia identidad de la franquicia y no intenta disfrazarse de lo que no es. En este Godzilla encontramos algunos momentos, como el paso por el túnel o el ataque final de Godzilla con su aliento, que junto con esa intención de reflejar la mirada humana del monstruo como motivo central visual de la trama, comparte con Godzilla 2000. Pero creo que a Godzilla 2000 le salió mucho mejor la jugada. De hecho, creo que incluso el King Kong setentero era mejor, porque siendo flojo o regularcillo, incorporaba unas claves erótico-festivas con el personaje de Jessica Lange que no están en esta especie de equivalente actual, que además de no tener sentido del humor es argumentalmente un panfleto propagandístico de la familia y el ejército como elementos esenciales de la civilización, el último reducto de orden en el caos. Aunque lamentablemente ni siquiera esa idea está desarrollada en el argumento. Sólo está esbozada.

No puedo hablar de mucho más sin hacer spoiler o destripar temas claves de la película que prefiero que descubran ustedes mismos, así que para terminar este comentario simplemente les diré que me parece que Godzilla tiene menos protagonismo del que debería en este largometraje que a ratos (el momento del niño japonés “adoptado” por el protagonista, o ese empeño en el reencuentro familiar) me hace pensar que tenían un ojo puesto también en el cine de catástrofe más reciente y más concretamente en Lo increíble.

Para mí el error es que quieren convertir Godzilla en un personaje mainstream serie A, cuando esencialmente es cine de serie B, y para conseguirlo acuden a las más obvias y flojas claves del cine de catástrofe (la secuencia del puente en San Francisco con el autobús cargado de niños es una buena prueba de ello).

Así que la película es entretenida, visualmente espectacular, pero no me convence del todo. 

Miguel Juan Payán

©accioncine

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Jesús Usero

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