Guardianes de la Galaxia ****

Miguel Juan Payán Julio 26, 2014
Guardianes de la galaxia, máximo entretenimiento y excelente mezcla de ciencia ficción y cómic de superhéroes.

Es la película del verano, y pone en la cartelera nuevamente esa mezcla de entretenimiento, evasión y calidad que el cine más comercial, los blockbuster, parecen haber perdido en los últimos tiempos.

Dentro del paisaje de adaptaciones del cómic resulta refrescante porque maneja personajes desconocidos para la mayor parte del público. Pero lo mejor es que esos personajes y sus aventuras están tratados de manera muy refrescante. Un ejemplo es la hábil manera de esquivar los desenlaces más obvios en las secuencias dramáticas para inclinarse siempre hacia el humor y el tono gamberro que maneja en toda la película. De ese modo esquiva astutamente lo previsible y se pasea por los tópicos de los géneros que visita sin caer en lo repetitivo. Eso es positivo en un cine tan serializado y adicto a la repetición de fórmulas como el de nuestros días. Una grata sorpresa. Otro ejemplo del tono refrescante que tiene toda la película es su capacidad para hacer guiños y referencias cruzadas. Los Guardianes y su director saben de dónde vienen y aceptan su verdadera naturaleza desarrollando su propia personalidad. El arranque de la película está marcado por una doble presentación de su protagonista: Peter Quill… Star-Lord. Comienza primero en la infancia, con un guiño a las primeras propuestas de ciencia ficción de Steven Spielberg influidas por Disney, más cerca de Encuentros en la tercera fase que de E.T. Y posteriormente vuelve a presentarnos a Quill como adulto en una secuencia que recuerda nuevamente a Spielberg y En busca del Arca perdida. Pero en ambos casos, en lugar que de quedarse en el simple guiño de homenaje cómplice con el espectador, va más allá, y establece un vínculo mucho más fuerte basado en la música. La música es un personaje más, un miembro más de los Guardianes de la Galaxia, otro protagonista de la historia que acompaña a Quill y sus colegas durante todo el relato y marca en todo momento una puta de emociones en la historia. Así que no sólo tenemos a un trasunto de Indiana Jones buscando el tesoro de turno. Eso lo dejamos para la Lara Croft de Angelina Jolie como atractiva pero sosa versión femenina del personaje interpretado por Harrison Ford en Tomb Raider. O para Nicolas Cage en la taquillero pero excesivamente mimética La búsqueda. El Quill de Guardianes es más que una imitación, porque de repente su búsqueda del tesoro se convierte en un divertido número musical que marca el tono distendido, gamberro y paródico que preside el resto de la película, sin renunciar en ningún momento a la prometida carga de espectáculo visual y aventuras. Pero bajo todo ello, el corazón que anima la película es de comedia musical.

Guardianes de la Galaxia sabe ejercer su papel como heredera de dos tradiciones. Por un lado la tradición de la ciencia ficción de space-opera tipo Flash Gordon o Buck Rogers, que desemboca en Star Wars. Incluso tiene ecos de la serie Firefly y de su largometraje, Serenity. El personaje de Gamora interpretado por Zoe Saldana me recuerda un montón al personaje de River que interpretara Summer Glau. Y Peter Quill es otra manera de entender el tipo de personaje que interpretara Harrison Ford como Han Solo, pero va un paso más allá en la desmitificación del aventurero temerario clásico, del icono de "hombre peligroso pero simpático", al que tanto beneficio le sacó el Hollywood clásico con estrellas como Clark Gable, James Cagney, Humphrey Bogart o Errol Flynn. El Quill de Chris Pratt es aún más paródico y cercano al público que el personaje de Han Solo o el de Indiana Jones de Ford, aunque esté construido sobre el mismo molde del aventurero intrépido del cine clásico que el productor de la era dorada de Hollywood Darryl F. Zanuck definió a la perfección cuando sentenció: "¡Las mujeres adoran a los vagos!". Guardianes de la Galaxia va más allá de esa sentencia. Sabe que como consecuencia del cinismo y la desconfianza que es el sello característico de nuestra sociedad, los "vagos" de Zanuck no atraen ya sólo a las mujeres sino en general atraen a todo tipo de público descreído y poco dado a tragarse la fórmula del heroísmo clásico desinteresado. De manera que construye su fábula sobre el protagonismo coral de un grupo de "vagos" pícaros y perdedores, antisociales y egoístas a los que convierte en héroes contra todo pronóstico. El Mapache Cohete es la mejor, más cínica y más divertida materialización de esta idea, respaldado por Gamora, Drax (la estrella de la WWE Dave Bautista se merecía un papel como éste desde hace tiempo) y Groot. Dicho sea de paso, el Mapache Cohete y Groot consiguen integrarse como un personaje más de carne y hueso de la trama con la misma eficacia que Andy Serkis como César y el resto de los primates de la otra gran aportación de cine de evasión de este verano, El amanecer del planeta de los simios. La química entre los Guardianes funciona a la perfección y la sólida y eficaz construcción de esos personajes se extiende a todos los que aparecen en la película, por breve que sea su aparición, desde los villanos (hay que prestar especial atención a la aparición de Benicio del Toro como el Coleccionista y al Thanos interpretado por Josh Brolin, totalmente fiel al de las viñetas de la Marvel), hasta las aportaciones estilo cameo de John C. Reilly y Glenn Close. Hablando de cameos, la película incluye uno de los más divertidos de Stan Lee.

Guardianes de la Galaxia no sólo abre un nuevo y excitante paisaje hacia la space opera para las películas de la Marvel y es una de las mejores adaptaciones del comic al cine que he visto. Además lleva a una nueva fase el deseo indirecto de aventuras del espectador que busca satisfacer el cine de evasión, y lo lleva a una fase de mayor madurez por la vía de la autoparodia de las fórmulas clásicas. La clave está nuevamente en Peter Quill, Mapache Cohete y el resto de los Guardianes. La clave está en cómo ha cambiado la identificación del espectador con "héroes" de la ficción aventurera. Antes queríamos convertirnos en ellos, parecernos a ellos, ser como Gable, Bogart, Flynn, Indiana Jones, Han Solo... Los "héroes" de Guardianes nos transmiten la impresión de que en el fondo ellos son como nosotros. La clave está en el mensaje que transmite Drax y en la última frase de Groot… Y en cuanto al tono emocional del relato y el no tomarse en serio, que es lo mejor de esta película, la clave está en el epílogo con Drax y su colega. Y otra vez con la música como protagonista para poner coherente punto final a esta comedia musical espacial de aventuras que es lo más divertido que podemos ver en el cine este verano.

Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Jueves, 28 Agosto 2014 18:09