Transformers: La Era de la Extinción ★★★

Agosto 05, 2014

Crítica de la película Transformers: La Era de la Extinción

Puro espectáculo y entretenimiento veraniego, no le den más vueltas. Quien busque algo más que eso en Transformers, anda muy, pero que muy equivocado. Porque otra cosa no será, pero la franquicia dirigida por Michael Bay es honesta con todos y cada uno de sus millones de seguidores a lo largo y ancho del mundo. Y ya van cuatro películas como para empezar a llevarse las manos a la cabeza y sorprenderse ahora o esperar algo distinto a lo que esta película es. Robots gigantes, humanos que pasaban por allí, ruido, explosiones, épica de baratillo, más explosiones, acción trepidante, más acción todavía, y, en esta ocasión, un cambio de decorado muy acorde con los tiempos que corren en Hollywood, que nos lleva de Estados Unidos a China para finalizar la película y convencer al espectador de aquél país de que merece la pena ir al cine a ver películas americanas. Y vaya si lo han conseguido.

Michael Bay genera entre los cinéfilos más exquisitos una especie de sensación de urticaria incómoda que les hace sentirse atacados y ofendidos con casi todas sus películas. Como si fuese un insulto a sus personas. Y lo entiendo, es lo más normal del mundo. Los guiones sobre los que suele trabajar son malos, sin remisión ni excusas. Cargados de chistes absurdos, frases lapidarias y sin el desarrollo dramático o de personajes suficiente como para que nos preocupe qué les sucede a los protagonistas, que los humanos nunca terminan de serlo, realmente le interesan (o parece que le interesan) los asteroides, los robots gigantes o similares más que los humanos. Salvo contadas excepciones (Dolor y Dinero, La Roca), no encontramos muchas cosas dentro del guión a las que aferrarse en el cine de Michael Bay. Pero tiene sus fans y es honesto con lo que ofrece. Porque, a veces, es muy sano dejar el cerebro en la calle y entrar en una película a disfrutar sólo del espectáculo audiovisual. Nada más. Puro entretenimiento. Evasión pura. Pero nada más. Y eso es más que suficiente.

Y sí, hay formas distintas de hacer las cosas. Mejores. Mejores guiones, incluso en los blockbusters veraniegos. Y este año ha sido un buen ejemplo de ello. Películas mejor construidas, con mejores guiones, actores o directores. Por supuesto que las hay, y las respetamos todas. Y las disfrutamos también. Pero dejémonos de monsergas, cuando entramos a ver Transformers 4 ya sabemos perfectamente a lo que venimos todos. Relájense, dejen los prejuicios fuera, pasen y disfruten de una de las películas con más acción y mejores efectos visuales del verano, que en esta ocasión sigue los hechos de la tercera entrega, tras la destrucción de Chicago, con un nuevo grupo de protagonistas humanos. La película nos traslada a una situación en la que los Transformers, Autobots y Decepticons, son perseguidos por las autoridades americanas, que los cazan sin piedad. Una familia recoge un abandonado camión que resulta ser Optimus Prime y comienza la aventura, entre quienes buscan cazar a Optimus y su grupo, los Decepticons y los Autobots que intentan evitar el fin de nuestra civilización.

El reemplazo de actores es quizá lo que mejor funciona en esta película, que es muy superior a las dos primeras entregas en absolutamente todo, y anda a la par con la tercera parte, aunque por un camino distinto. Mark Wahlberg tiene más carisma que cualquiera de los protagonistas anteriores, juntos o por separado, y también mejor actor. Nicola Peltz, la joven que sustituye a bellezas como Megan Fox, es mejor actriz (vean Bates Motel) que las anteriores sin levantarse de la cama. Y nombres como Titus Welliver, Kelsey Grammer, Sophia Myles o Stanley Tucci ayudan a dar peso dramático a la trama, que en muchos puntos copia la historia padre/hija que tenía Armageddon, lo cual da más desarrollo de personajes. Siempre apoyado por actores, que, con dos líneas, son capaces de dar cierta miga a sus personajes. El humor también ayuda cuando Bay se dedica a reírse de sí mismo y de sus tics y manías, o de las cosas de las que suelen acusarle, como el tema de las chicas guapas que parecen modelos.

Además Bay parece haber heredado la forma de rodar y editar las escenas de acción de la anterior entrega de Transformers, debido al 3D, que obliga a que haya planos de mayor duración para que el público pueda entender lo que sucede en las batallas, que son muchas y son gigantescas. Y que tienen cada vez más planos a cámara lenta, que en 3D se disfrutan bastante. Incorpora nuevos robots, algunos realmente brillantes (los Dinobots, espectaculares, Hound, con una batalla sensacional, o Lockdown, el villano cazarrecompensas de la película). La batalla final en Hong Kong es una pasada que nos convierte en críos de nuevo, como lo es el asalto a la nave de Lockdown, la caza de Ratchet o la entrada de los Dinobots en la ciudad con Optimus a lomos de Grimlock. El resultado, pese a todos sus defectos, son casi tres horas de película que pasan volando ante nuestros ojos si hacemos lo que se supone que tenemos que hacer, ser adolescentes de nuevo, sentarnos con los amigos y disfrutar con el espectáculo. Ni es muy complicado, ni la película exige más. Ni busca más. Se encuentra a caballo de la primera y la tercera entregas, y sabe explotar las cualidades de este tipo de películas. Entretiene y nos olvidamos de los chistes malos, de algunos diálogos imposibles, de los personajes desdibujados como el de Bingbing Li o el de Sophia Myles, algunos traspiés con el ritmo, sobre todo en la granja, o que Bumblebee empiece a resultar algo… cargante (también hay que cuidar a los robots). Pero como relanzamiento de la saga con una nueva trilogía, es puro escapismo servido en bandeja de plata con grandes efectos especiales, grandes batallas y mucha acción. No le den más vueltas, no busquen más explicaciones. Es Transformers. Sorprenderse ahora suena ingenuo. O quizá alguno quiera ponerse intelectual con algo que no es precisamente Haneke. Pasen y disfruten.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Domingo, 24 Febrero 2019 18:38
Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión