Locke *****

Agosto 19, 2014
Una de las mejores películas del año. Todo una prueba de fuego para Tom Hardy. Que no es que lo necesite, pero vaya con el actor lo que logra en esta pequeña película independiente del siempre interesante director y guionista Steven Knight, responsable de Redención, y guionista de la sensacional serie Peaky Blinders o de películas como Promesas del Este. Aquí consigue uno de los trabajos más brillantes hasta la fecha de su breve filmografía como director. Y lo hace con cine experimental e independiente. Y aquí que me entienda todo el mundo. Cuando hablo de experimental no hablo de la historia, de que sea rollo artístico o incomprensible, sino de la forma de contar la misma y hasta de producirla.

La historia se centra en un viaje en coche de hora y media, protagonizado por Tom Hardy, un jefe de construcción y padre de familia dedicado, que tras recibir una extraña llamada de un hospital lo deja todo y se mete en su coche para llegar hasta allí, poniendo en riesgo todo lo que tiene y ha luchado por conseguir. Y no es un asunto de mafia, drogas, corrupción… nada. Durante hora y media vemos Hardy conducir y hablar por teléfono con la gente que ocupa su vida, jefes, compañeros, hijos, esposa… y la extraña llamada, explicada a los pocos minutos y que plantea la duda moral de la película. ¿Estarías dispuesto a dejar todo de lado, todo lo que tienes, por hacer lo correcto? En poco más de 80 minutos, Knight y Hardy responden a la respuesta.

No se trata de una reflexión sólo. La película nos lleva a la vida de este hombre, Ivan Locke, con continuas llamadas telefónicas en la carretera, que por un momento la convierten casi en una película de suspense (la llegada del cemento por la mañana en su ausencia y los obstáculos a superar), pero centrada en el drama humano de un hombre que, de cuando en cuando, echa en cara a un interlocutor invisible (su padre), lo que hizo y lo que él está haciendo. Rodada en apenas ocho días, siempre dentro del coche (menos los primeros 3 minutos), visualmente atractiva (algo complicadísimo con esos mimbres) la película es la prueba definitiva, aunque no hiciese falta, del enorme talento de Hardy, que se echa a hombros 80 minutos de planos cortos, reflejos y espejos, para desnudarse y desnudar a su personaje ante el espectador, con cierta ayuda de las voces de Ruth Wilson, Andrew Scott, Tom Holland u Olivia Collman. Y el resultado es simplemente soberbio. Quizá no interese a todos, pero es un pedazo de película como la copa de un pino. Por su honestidad, por lo arriesgado del planteamiento, por el valor que tiene en su desarrollo, por su coherencia y por un Tom Hardy que, con su resfriado a cuestas (real, lo incorporaron al guión porque Hardy estaba constipado) nos introduce en la vida de Ivan Locke sin dejar ni un detalle sin descubrir. Emotiva, inteligente, brillante y virtuosa. La prueba de que se puede hacer gran cine con muy poco dinero y tiempo, un gran actor, un gran guión y una dirección brillante. Y muchas ganas. Imprescindible para cinéfilos.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Martes, 09 Septiembre 2014 13:14