Joe ****

Miguel Juan Payán Septiembre 14, 2014
Joe es lo mejor que ha hecho Nicolas Cage desde hace un montón de tiempo.

Después de pasar años aceptando todo tipo de personajes y encargos para pagar facturas, finalmente Nicolas Cage se ha encontrado con un personaje a la medida de su verdadero talento como actor, el que ha brillado poco después de que ganara el Oscar con Leaving Las Vegas y se subiera al carrusel del blockbuster con un ansia que durante una temporada le convirtió en estrella del cine de acción con títulos como La Roca, ConAir, Cara a cara o La búsqueda, pero luego le ha jugado la mala pasada del encasillamiento metiéndole en una espiral de deterioro que le ha ido apartando de la interesante carrera que había construido en sus primeros tiempos como actor con su participación en películas como La ley de la calle, Adiós a la inocencia, Cotton Club, Birdy, Arizona Baby, Corazón salvaje… Un montón de años y títulos después de todo aquello, el personaje de Joe y la película a la que dicho personaje da título consiguen recuperar a Nicolas Cage como el actor que era antes de ser engullido, masticado y regurgitado por el éxito. Y conste que no tengo nada en contra de sus trabajos más comerciales y soy de los que siempre apuesta por este actor que de repente puede hacerte una gran castaña, pero igual puede sorprenderte con trabajos más dignos como los de Los impostores, El señor de la guerra o Wickerman. Incluso me convenció en El pacto y Caza al asesino. Pero Joe demuestra que Nicholas Cage sigue teniendo mucho que ofrecer a poco que le den la oportunidad de ser algo más que un monigote contratado para adornar secuencias de acción en películas más o menos entretenidas pero del montón.

Su papel de perdedor metido en una espiral de violencia a la que parece estar condenado por el destino,  es además un paseo por la geografía y el paisaje menos convencional, menos turístico, menos publicitado y agradable de unos Estados Unidos que se pierden en sus propias contradicciones. La película es una especie de western crepuscular en el que un paisaje de country tristón y deprimente es habitado por un grupo de personajes perdedores que parecen haberse escapado de un blues. Cage oficia como antihéroe de esta balada en la que la violencia se presenta de improviso y desnuda sus colmillos sin concesiones a la galería, como un reflejo de esa brutalidad que puede estallar en cualquier momento a nuestro alrededor por mucho que nos guste mirarnos a nosotros mismos como gente civilizada. Ejemplo de ello es la secuencia de los perros en el burdel. No es una violencia maquillada para el cine, sino simplemente la exposición de fragmentos de brutalidad tanto más reales cuanto que tienen una pátina de asunto cotidiano, vulgar, corriente, que sabemos forma parte de las vidas de mucha gente en cualquier lugar del mundo. El abuso, la violencia, son el telón de fondo de esta historia en la que no hay épica posible para redimir a sus protagonistas, sino sólo el empeño del joven Gary por salir adelante con todo en contra sin renunciar a los lazos que le atan a su familia.

Joe dibuja una visión oscura y tenebrosa de la otra cara del sueño americano, nos muestra el reverso de la idea del hombre hecho a sí mismo, y aunque incluye un innecesario doble final cuando en realidad tenía el mejor final en el puente, es una de las mejores películas que he visto este año. Espero ver más películas de Nicolas Cage en esta misma línea.

Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Lunes, 06 Octubre 2014 12:18