La última aventura de Robin Hood **

Miguel Juan Payán Noviembre 17, 2014
La última aventura de Robin Hood. Grandes actores atrapados en una fórmula de telefilme rosa.

Errol Flynn, legendario astro del cine de aventuras, galán taquillero de la era dorada de Hollywood, Robin Hood, General Custer, corsario y pirata intrépido, temerario Don Juan, conquistador de las selvas infestadas de japoneses en Objetivo Birmania… Un icono del cine en toda regla. Pero también un calavera y un sinvergüenza que se sentía y se quería canalla, como expliqué en el artículo del coleccionable de estrellas que venimos publicando en la revista Acción. Esta película recorre sus últimos años y se centra en su última gran calaverada, el momento en el que estuvo a punto de interpretar el papel protagonista en la versión de la novela Lolita, de Nabokov que preparaba Stanley Kubrick.  No le hubiera costado mucho porque él era ya el protagonista de su propia historia romántica con una menor, Beverly Aadland, que fue su compañera sentimental durante los últimos años de su vida. Este argumento es el centro de La última aventura de Robin Hood, que como no podía ser de otro modo tratándose de Flynn resultó ser una aventura entre las sábanas.  La película es de la misma pasta o familia que otros recorridos por las peripecias de astros o iconos del Hollywood clásico que han venido llegando a las pantallas en los últimos años. Es pariente cercana por ejemplo de Mi semana con Marilyn o Hitchcock, y como suele suceder en este tipo de propuestas, su punto fuerte está en los actores. Kevin Kline borda el personaje de Errol Flynn. Y no me refiero sólo a su notable similitud física que en algunos planos lo convierte casi en gemelo del original. Susan Sarandon compone un trabajo de interpretación igualmente notable dando vida a Florence Aadland, la madre-alcahueta que consintió que su hija menor de edad acompañara a Flynn en los últimos años de su vida. Su trabajo es interesante porque a ratos da la impresión de que está tirando también no sólo del personaje original, sino que de paso está diseccionando las verdaderas motivaciones y el carácter profundamente egoísta y autoindulgente, clave victimista, de la madre de Lolita que interpretara Shelley Winters en la película de Kubrick. Como digo, bajo ese punto de vista de interpretación, un trabajo de actores muy interesante. Pienso sin embargo que en ese trabajo el eslabón más débil es Dakota Fanning, pero no por culpa de ella, sino porque le han enchufado el papel más tópico, una Lolita sin chispa que sólo brilla esporádicamente en su enfrentamiento con Sarandon, siendo sistemáticamente devorada en pantalla por la veterana, que a ratos me ha recordado ligeramente también a la gran Bette Davis. Y, a título de anécdota, el propio nieto de Errol Flynn, Sean, también tiene un pequeño papel. Guiño al espectador, supongo, porque no aprovechan mucho su personaje. Sea como fuere, lo que ocurre con el personaje de Lolita descafeinada de Fanning, explica perfectamente lo que le pasa a la película: es floja porque sus directores, venidos del mundo del documental y los programas de televisión, no han sabido o no han querido sacarle partido a ese trabajo de los actores y se han mantenido en el recato y la mitificación en lugar de bucear por planteamientos más sólidos y oscuros, más maduros, a la hora de trasladar el argumento a la pantalla. Navegan visualmente por el tópico más plano, lo que les sitúa lejos de las citadas Mi semana con Marilyn y Hitchcock, que me parecen muy superiores, mejores, más interesantes.

Lo que les ha salido es la versión cinematográfica, o más bien telefílmica, de esos programas de chismes y biografías de la prensa rosa, sin imponer personalidad al relato. Toda la personalidad reposa en los actores, sometidos y encerrados en esa jaula dorada del telefilme sobre las vidas de estrellas famosas, que es el tipo de producto al que más se parece esta propuesta.

No obstante estoy seguro de que los aficionados a recorrer las vidas de las estrellas y bucear en sus anécdotas, pueden pasar un rato entretenido viendo esta película que se estrena el día 5 de diciembre en la plataforma Video On Demand, CineOnLine.

Miguel Juan Payán  

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