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Into the Woods ***

Enero 22, 2015
Musical Disney con un gran reparto y un punto de perversión. Perversión en muchos sentidos. Primero la perversión de los cuentos que aporta la obra musical en la que se basa, del conocido Stephen Sondheim, autor por ejemplo de Sweeney Todd también. Está el tono, descreído a ratos, más adulto también en algunos momentos. Y está la perversión del sentido de la historia, con algunas dobles interpretaciones que pueden dejar a más de uno perplejo si lo piensa bien. Pero, al final, es una película de Rob Marshall, un musical sobre cuentos de hadas para toda la familia, por lo que las buenas intenciones y la mala uva encubierta se acaba deshaciendo entre números musicales que sobran y una excesiva reiteración de algunos temas, por no hablar de los personajes abandonados a su suerte.

Una bruja (Meryl Streep), que intenta deshacer una maldición y para ello necesita algunos de los elementos más conocidos de los cuentos de hadas, para lo que reclutará al Panadero (James Corden) y su mujer (Emily Blunt), que desesperados por tener un hijo, ayudarán a la bruja, cruzándose en el camino con Cenicienta (Anna Kendrick), Caperucita (Lilla Crawford) o Rapunzel (Mackenzie Mauzy). Eso por no mencionar al resto de personajes que se cruzarán en su camino como el Príncipe (Chris Pine) y el Lobo (Johnny Depp) en uno de esos papeles en los que el actor se siente tan cómodo y que es una de las mejores partes de la película, cuando ese Lobo humano acosa y seduce a Caperucita, algo terrorífico y escalofriante por su doble sentido, mucho más interesante.

Y esa debía haber sido la clave de toda la historia, esos pedazos sombríos, oscuros, terroríficos, sutiles y verdaderamente brillantes que seguramente estaban en el musical de Sondheim en un principio, pero que acaban diluyéndose, como el tema del adulterio, la traición o la venganza. Es decir, que el bosque es muy oscuro en apariencia, pero resulta que es más apariencia que realidad. No es tan peligroso. No hay tantos monstruos dentro. Y los que hay muchas veces no dan miedo, sino decepciones. Así el relato queda aguado y entrecortado, como si los personajes quedasen aislados, unos excelentes (la Bruja, el Panadero y su esposa, Cenicienta, Caperucita…) y otros desdibujados o desaparecidos (Rapunzel y su pareja…) eso hace que ciertos números y canciones sean repetitivos, innecesarios y de puro relleno.

El resto se maneja con mucho humor, con mala uva y con ironía, incluso para quienes no somos fans de los musicales. Es entretenido, es perfecto para ver en familia con niños de cierta edad, sobre todo por su parte menos convencional, y los actores están soberbios, pero destacando especialmente a las tres protagonistas femeninas, Kendrick, Streep y Blunt. Un poco más de trabajo en el libreto, otro director que no fuese Rob Marshall y quizá la película fuese un soberbio musical, pero claro, entonces el público más joven no podría ir a verlo, y son personajes de cuentos de hadas. Quizá el cine no esté todavía preparado para algo más contundente.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Martes, 17 Febrero 2015 10:12