El libro de la vida ****

Miguel Juan Payán Febrero 15, 2015
Excelente alternativa que renueva el cine de animación cuando más lo necesita.

No nos engañemos: por mucho que guste el cine de animación, por mucho dinero que meta en las salas cada vez que se produce un estreno, esa variante expresiva del cine, a la que me resisto a considerar un género porque dentro de la misma caben todos los géneros juntos o por separado y lo mismo podemos encontrarnos cine de animación de terror, musical, western, o similar, andaba en los últimos tiempos algo frenada, repetitiva, adocenada, cansina, poco adicta a correr riesgos… en suma, estancada. Por eso la propuesta de El libro de la vida es mucho más interesante. Sigue las claves, características y pautas narrativas que han hecho del cine de animación una de las alternativas de ocio para toda la familia más aplaudidas de nuestros días. Pero al mismo tiempo hace una propuesta visual con personalidad propia, arriesga, es brillante en su estética, que además es una declaración de principios con esos personajes construidos a base de imitar piezas reconocibles y reutilizables de nuestro entorno, como maderas y tapones de corchos, entre otros materiales reproducidos en una animación que no tiene nada que envidiar a la de los grandes éxitos de taquilla de dibujos animados que hemos estado viendo en los últimos años. Lo que ocurre es que tanto en su argumento, expuesto con notable sencillez, pragmatismo y funcionalidad, pero mucho más complejo de lo que podría parecer a primera vista, y cargado de significados y reflexiones sobre la existencia, como en su trama, consigue habitar en un territorio mítico que va de la comedia a la tragedia, de lo cotidiano a lo épico, de la leyenda al costumbrismo… Todo eso aderezado con algunos chites brillantes, como el de los churros con crema. Ya en sus primeros compases, se plantea la película en broma algo muy serio: ¿Cómo rescatar la curiosidad por aprender de las nuevas generaciones? Pero eso es sólo el principio del viaje en una película que por estar argumentalmente construida en un espacio cronológico y geográfico de los más ricos, variados y coloristas que hemos visto en el cine de animación de los últimos años, resulta más estimulante y menos previsible tanto en sus aventuras como en sus conflictos de lo que nos tiene acostumbrados la animación en los últimos años. Lo que más valoro en ella es su capacidad para ser original y nada previsible en su planteamiento narrativo y visual. Luego, una vez que nos hemos metido de lleno en la historia, sabe seguir añadiendo giros a su argumento para que en ningún momento llegue a cansar, ni siquiera cuando se ponen a cantar, lo cual es otro acierto a mi modo de ver. Personalmente no aguanto la canciones, porque las canciones tienden a frenar el discurso narrativo, por mucho que, como en este caso sean parte integrante de la propuesta como producto de animación con una segunda identidad como musical, que por otra parte es característica habitual de los clásicos Disney, con La sirenita, Aladdin o El rey león como máximos exponentes del asunto. El libro de la vida es una buena heredera de esos títulos en muchos de sus detalles.

Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Viernes, 20 Marzo 2015 12:31