×

Advertencia

JUser: :_load: No se ha podido cargar al usuario con 'ID': 115

Insurgente ***

Marzo 31, 2015
Más compleja y con más acción que la primera entrega. Más entretenida. Mejor si lo prefieren, aunque no sea una diferencia por goleada, pero al espectador casual, a aquel que no conoce los libros, esta segunda parte seguramente le será más sencilla de asimilar, más fácil entrar en la misma y conseguir integrarse en la historia, principalmente porque tiene más acción y menos explicación de los hechos o de las facciones. Es menos una presentación, más desarrollo, y los personajes están mejor delineados que en la primera película, por ese paso del tiempo, por lo que resulta un producto igualmente ligero, entretenido, muy bien rodado y con un punto tenebroso bastante curioso. También es más corta, y me da la sensación de que lo que han recortado, principalmente, han sido las escenas románticas, esos pasajes que tanto daño hacen a este tipo de películas para el público general. Un público más interesado en la acción y el suspense que en los devaneos amorosos de los protagonistas, empeñados a veces en definirse por de quién se enamoran, en lugar de en quién confiar, a quién seguir o quién les sigue. En eso, Insurgente sale ganadora respecto a la entrega anterior y hace más ameno el viaje.

De hecho, es mucho más interesante también lo que consigue con su personaje central y el complejo de culpa, que en la primera parte parecía un acto infantil (abandonar a la familia y volar, algo que tarde o temprano todos debemos hacer. Buscar nuestro hogar, encontrar nuestra nueva familia. Que la protagonista se pasase media película lamentándose por ello no era demasiado interesante porque no la hacía madura). Aquí la culpa es mucho más tangible, real, palpable. Hay gente que ha muerto por la protagonista, ya sea por protegerla o por su propia mano, lo que hace que ella misma se plantee su figura dentro de la rebelión, que luche contra esos sentimientos y que sea humana a fin de cuentas. Ahora sí tiene motivos para sentirse culpable, para enfrentarse al pasado, a lo hecho y a las consecuencias. Y con el carácter de Tris, ese complejo de culpa puede ser su mayor debilidad y el origen de su caída. Eso interesa. Eso es real. Con eso nos podemos identificar más que con la relación romántica. Y es más complejo, más maduro, obliga a los personajes a crecer y enfrentarse a sus propios miedos (literalmente como saben los seguidores de la saga) cara a cara.

Los miedos de la primera entrega, los mayores de Tris, tenían que ver con enfrentarse a solas en la cama con Cuatro. Eso ha cambiado. Ahora su miedo es no poder perdonarse o ser perdonada. No poder salvar a los que quiere. No poder sacrificarse. Shailene Woodley le ha cogido el tranquillo al personaje perfectamente y sabe cómo encandilar al público, tanto en solitario como en su relación con el resto de personajes. Aunque las que más interesan sean las que se generan con sus antagonistas, Como Miles Teller o Kate Winslet. El primero roba la función en cada plano, porque es una bestia parda de la interpretación y con poco hace mucho. La segunda no necesita presentación y su mera presencia llena la pantalla. Ansel Egort tiene mucha más tela que cortar que en la primera entrega y su personaje tiene un par de giros muy interesantes que dan y darán mucho juego. Theo James pierde protagonismo, pero no afecta a la historia. Naomi Watts parece algo perdida hasta los compases finales. Mientras que otros nombres como Octavia Spencer, Ray Stevenson, Maggie Q o Daniel Dae Kim son casi testimoniales y no tienen espacio para desarrollar absolutamente nada sus personajes.

Hay acción, quizá para eliminar la sensación de que nos encontramos ante una segunda entrega en una historia dividida en tres partes (cuatro en cine), para evitar que pensemos que este capítulo es una mera transición sin importancia. Con Robert Schwentke al volante de la película podemos esperar un mínimo grado de espectacularidad (mucho más que en la primera parte) y virtuosismo visual para darle enjundia a las mismas. Eso hace que el asalto a Concordia o Verdad, las simulaciones o el último tramo de película, tenga mayor poderío que la anterior. No demasiado, repito, pero sí algo más. Eso compensa algunos baches en el guión (nunca queda clara la coherencia de ciertos personajes, ni sus motivaciones ni por qué hacen lo que hacen, si es por locura, maldad o estupidez. Como tampoco ciertos cambios de “tendencia” en los mismos). A eso hay que sumar un par de giros bastante simpáticos sobre todo para quienes sean ajenos a los libros, uno de ellos que cambia por completo las reglas del juego y nos lleva a un nuevo nivel para las dos películas que compondrán Leal. Aunque al final termina por faltarle sentido del humor.

Ese es el mayor de los problemas. Se toman demasiado en serio a sí mismos, mientras que sus personajes son absorbidos por las maquinaciones de uno y otro bando, algunas realmente demenciales, no hay muchos puntos de humor, necesarios, para sacar adelante la película con mayor soltura. Los Juegos del hambre también se toma muy en serio a sí misma, pero tiene mayor poso dramático, menos locura en su trama. Pero aquí hay un punto de drama en exceso que hace que nos preguntemos si los actores se lo creen realmente o no. Quizá por eso Naomi Watts parezca estar leyendo el menú de la cafetería la mayor parte del tiempo. El resultado es irregular, pero no malo. No es brillante, no va a convertirse en una obra maestra, pero va a encandilar a los fans y seguramente atraer alguno nuevo, si no a los libros a las películas. Una cinta compacta y muy bien dirigida, con un gran reparto y un guión lo suficientemente interesante como para querer más. Con buenas escenas de acción y un final abierto que deja muchas dudas sobre el futuro. Si te gustó Divergente, seguro que ésta te gusta aún más. Y si no, es el momento perfecto para engancharse… si sabemos lo que nos vamos a encontrar.

Jesús Usero

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

Modificado por última vez en Miércoles, 22 Abril 2015 12:39