Superpoli en Las Vegas **

Abril 24, 2015
Kevin James despliega todo su histrionismo y su arsenal de chistes de un único sentido, en esta secuela creada a la medida del gesticulante humorista estadounidense.

Situada en el segundo puesto del prestigioso box office made in USA durante el primer fin de semana desde su estreno –tan solo superada por Fast & Furious 7-, Superpoli en Las Vegas aterriza en las salas españolas avalada por el moderado éxito obtenido hace seis años por Superpoli de centro comercial (Steve Carr, 2009). Dos cintas que parecen calcadas la una de la otra, y que únicamente se distinguen por las diferencias situacionales y algún que otro retoque en cuanto a la realidad vital de sus protagonistas (hay que ofrecer algo nuevo para justificar la secuela).

En esta continuación, Paul Blart (el orondo agente de seguridad al que pone físico Kevin James) es invitado con su hija Maya (Raini Rodriguez) a una convención en Las Vegas. Toda una oportunidad para que el frustrado defensor de la ley con placa de pega ponga en jaque al personal del hotel, y de paso desenmascare una red de ladrones de obras de arte que planea dar un golpe de muchos millones de dólares.

Andy Fickman (La montaña embrujada) dirige esta cinta con el pulso un tanto torcido; aunque el auténtico artífice y motor del producto sea el estomagante Mr. James (el actor ejerce como guionista, productor e intérprete principal). De esta manera, todo el metraje del filme traspira la omnipresencia del citado gracioso nacido en Nueva York, quien se empeña una y otra vez en explotar una faceta simpática absolutamente inexistente en su caracterización.

El que fuera compañero de Will Smith en Hitch: Especialista en ligues suda lo suyo para apelar a la complicidad del público mediante metidas de pata a mansalva, tropezones artificiosos, salidas absurdas de tono, verborrea insaciable y exageración hasta el límite de lo soportable.

Dentro de ese repertorio de gags fallidos, al intérprete no le funcionan ni los bailoteos de telecomedia ochentera; algo que hunde al filme en un despropósito continuo, al que se suman la endeblez de la trama y el casi nulo aprovechamiento del resto del elenco.

No obstante, los beneficios obtenidos por el largometraje en las taquillas yanquis certifican que Superpoli en Las Vegas ha llamado la atención de un gran número de espectadores; dato que apunta hacia el poder de convocatoria de esta clase de movies, centradas exclusivamente en regalar humor light sin efectos secundarios.

Quizá, la capacidad para ser comprensible por todo el mundo –sin dobleces o miedo a la sorpresa- sea donde resida la mayor virtud de esta película. Un vehículo de entretenimiento ideal para los que se entusiasman con los chascarrillos de naturaleza infantil, diseñados para arrancar la hilaridad de familias domingueras.

Probablemente, Kevin James sea todo un ídolo de la escena en la nación de las barras y estrellas; pero su apuesta cinematográfica se atisba como demasiado forzada e ingenua. Visto lo visto: Andrés Pajares, Fernando Esteso, Martes y Trece, Santiago Segura o Los Morancos no tienen nada que envidiar a estos nuevos gurús de la risa fácil importados del otro lado del charco.

Jesús Martín

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Modificado por última vez en Miércoles, 20 Mayo 2015 14:02
Jesús Martín

Soy un auténtico apasionado de las películas que despiertan la imaginación