Louis Clichy y Alexandre Astier recuperan el espíritu original de los cómics de Goscinny y Uderzo, a través de esta inspirada cinta de animación.

Después de la última aventura de Astérix y Obélix en su versión de carne y hueso (encuadrada bajo el título de Al servicio de su majestad), la cosa quedó clara: a los galos de la pócima mágica no les sentaba particularmente bien el mundo de los actores con rostros reconocibles. Y eso que Gérard Depardieu se había acomodado bastante bien dentro de las orondas hechuras de Obélix.

Quizá esa sea la causa por la que Clichy, responsable de parte de los dibujos de Wall.E y Up, planteó la recuperación del universo diseñado por René Goscinny y Albert Uderzo en el terreno que más se ajustaba al auténtico espíritu de las viñetas: el de la animación. Una apuesta que, a tenor de los resultados cinematográficos, resulta coherente y acertada.

Bajo esas premisas conceptuales y artísticas, La residencia de los dioses consigue reproducir con cierta fidelidad la espectacular e inacabable imaginación de las historietas de papel. Algo que los seguidores de los legendarios personajes encontrarán especialmente interesante.

La frescura del guion y la gracia de muchas de las situaciones y de los diálogos ayudan sobremanera en esa línea, y trabajan a destajo para que la película no pierda el hilo de la diversión y el entretenimiento. Coordenadas esenciales para el enganche de todo tipo de público, las cuales se ven reforzadas por el inteligente planteamiento de la escenografía y del guion.

Ingeniosa y fácil de entender, la trama del filme mete en juego el tema de la colonización turística, para enlazarlo con la lucha de los romanos contra los galos. Postura que lidera Julio César, quien está más que harto de que los bárbaros bigotudos salgan victoriosos cada vez que se enfrentan cuerpo a cuerpo con sus legiones. Por eso, el emperador atisba ganarse a los tipos con la construcción de un recinto de ocio y esparcimiento. Aunque, en realidad, este método esconde el ataque sin tregua una vez obtenida la confianza de sus enemigos.

Este sencillo hilo temático le sirve a la pareja de realizadores para montar un espectáculo destinado a toda la familia; en el que no faltan los chascarrillos esenciales, la presentación de una galería de secundarios rica en matices y guiños cómicos, el despliegue del humor absurdo y deslumbrante marca de la casa de Goscinny y Uderzo, y una ambientación en la que brilla el espíritu de los míticos cómics.

Todo esto confluye en una cinta que se ve con una agradable sensación de nostalgia hacia la infancia perdida. Un período que queda enfatizado con una banda sonora en la que incluso suena la balada setentera Será porque te amo, interpretada en italiano por el grupo Richie e Poveri.

No obstante, pese a tantos parabienes, La residencia de los dioses adolece de un mayor peso activo de los inigualables Astérix y Obélix; ya que, según la caracterización que se hace de ellos en la movie, ambos son superados con creces por otros roles del nutrido reparto.

Jesús Martín

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Modificado por última vez en Miércoles, 20 Mayo 2015 14:02
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Jesús Martín

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