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Caza al Asesino **

Mayo 22, 2015
Sean Penn quiere ser el relevo de Liam Neeson… y no lo consigue. Pese al esfuerzo enorme que ha hecho el actor a nivel físico, con una de esas transformaciones que tanto gustan a los actores (y que le ha dejado con unos bíceps que ya quisieran muchos de veinte o de treinta), pese a la implicación en la película, de la que ha co-escrito el guión, pese a contar con el director de Venganza, Caza al Asesino acaba pareciendo más un thriller televisivo de esos que echan en un canal temático un sábado por la tarde, que una película de acción sólida y con personalidad propia. Es un quiero y no puedo que entretiene, claro que lo hace, pero que no pasa de eso. No llega a nada más.

Una historia que recuerda a las tramas de Robert Ludlum para el personaje de Jason Bourne, pero que no tiene el mismo empaque, en parte debido a unos personajes que nos importan bien poco (ideas como la de África andan cogidas por los pelos…) o esa historia romántica más manida de lo debido, que sobra por completo y acaba convertida en un lastre para la trama central. Una trama que demuestra que los guionistas y el director se lo han tomado todo muy en serio, quizá demasiado, pese a lo disparatada que resulta por momentos (esa confrontación con el villano, ese Bardem en la casa en el campo…), sin una gota de sentido del humor. El gore y la sangre, las cabezas que explotan, la sitúan en un producto más ligero de lo que sus responsables nos quieren hacer creer.

En esas lo más interesante son esos duelos entre Javier Bardem y Sean Penn que nos saben a poco y que pedían a gritos mayor tiempo en pantalla, además de un reparto de secundarios con nombres tan ilustres como Idris Elba (que pasaba por allí más que otra cosa), Mark Rylance o, por supuesto, Ray Winstone, que es el que mejor parece pasárselo y el único que entiende realmente de qué va esto. Otro personaje que pedía a gritos más tiempo en pantalla en lugar de la historia romántica llena de clichés. Lo mismo con la relevancia política de la película que, a fin de cuentas, es una película de acción.

Una película que vive y muere con su protagonista (es una manera de hablar, no un spoiler), y que tiene en Sean Penn lo que más nos llama de la cinta y también su mayor problema, por la aparente obsesión del actor de aparecer en casi cada plano de la película. Eso sí, las escenas de acción por sí solas ya valen el precio de la entrada, con el estilo de Pierre Morel, brutales, contundentes y con estilo. Excesivas en su justa medida. Son lo que más se agradece y lo que al final nos llevaremos a casa. Eso sí, lo de Barcelona y los toros… pues eso, gente que conoce bien nuestro país… No va a salir una franquicia de aquí, ni siquiera una buena película, pero sí un producto entretenido y nada más. Pero ese reparto y ese director… qué pena…

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Martes, 16 Junio 2015 08:01