Lejos del mundanal ruido ****

Junio 11, 2015
Excelente recreación de la homónima novela de Thomas Hardy. Vinterberg transmite con perfeccionismo sensible la intensa historia protagonizada por Bathsheba Everdene.

Durante la segunda mitad del siglo XIX, una parte de la literatura británica condujo su discurso por los cauces rebeldes de las naturalezas salvajes, inspirada por los impulsos de los comportamientos humanamente autodestructivos. Dentro de ese marco, Thomas Hardy fue uno de los escritores que mejor supo reflejar esa constante caída a los abismos de la tristeza, a través de una prosa detallada hasta en los silencios.

Las palabras del autor de The Woodlanders eran capaces de reproducir las explosiones primaverales, los inviernos telúricos, o los susurros boscosos de una campiña espectral y agonizante. Todo un muestrario emotivo y variopinto que el director nórdico Thomas Vinterberg hace suyo con singular maestría, como si la cámara fuera una paleta con la que elaborar un lienzo costumbrista.

Lejos del mundanal ruido fue el primer éxito editorial de Hardy, y a ello contribuyó la aparición de una heroína poco frecuente en la época de la autocensura colectiva. Bathsheba estaba pensada para convertirse en una fémina capaz de plantar cara a los condicionantes castradores, manipuladores de una sociedad especializada en ocultar los sentimientos.

Tan incontenible como el paisaje en el que se crió, esta protagonista únicamente sucumbe en su independencia programada ante la aparición de la persona ideal, con la que compartir su vida. Unas junturas dramáticas individualizadas que Vinterberg conserva, al otorgar el máximo espacio escénico al papel de la citada granjera con ganas de triunfar en la vida.

Carey Mulligan acepta el reto del cineasta danés, y realiza un esmerado trabajo interpretativo. La actriz inglesa regala un muestrario sincero y verosímil de gestualidades medidas, con las que dibuja una Bathsheba creíble; aunque mucho menos volcánica e hipnotizadora como la recreada por la excelente Julie Christie (caracterización inolvidable que la musa del free cinema llevó a cabo en la versión de John Schelesinger, estrenada en 1967).

Pero, a pesar de que la parte de Mulligan sea la más cuidada del guion, el antiguo seguidor del movimiento Dogma 95 no se olvida del resto de los componentes del elenco artístico, y también les entrega unos roles en los que es fácil lucir el virtuosismo dramático. En este terreno, el belga Matthias Schoenaerts se revela como un más que competente Gabriel Oak, y eso que muchos de los espectadores recordarán a Alan Bates encarnando al romántico pastor que pide la mano de la Srta. Everdene.

Dentro de tal línea inspiradora se encuentran las actuaciones de Tom Sturridge (como el suicida y extremo sargento Francis Troy) y del sorprendente Michael Sheen (quien tiene que lidiar con el inseguro y poco elocuente William Boldwood).

Junto a las proezas estudiadas del elenco, la excelente labor de los técnicos –presente en la esmerada preparación de los ambientes y de las localizaciones- hacen de esta versión de Lejos del mundanal ruido una película que recuerda a las obras clásicas de la cadena BBC. Todo un elogio, sobre todo cuando se habla del sector audiovisual horneado en Gran Bretaña.

 

Jesús Martín

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

Modificado por última vez en Lunes, 06 Julio 2015 09:18
Jesús Martín

Soy un auténtico apasionado de las películas que despiertan la imaginación