Lo que hacemos en las sombras ****

Julio 06, 2015
Brillante y divertida. La mejor peli de vampiros en mucho tiempo. Lo que Hacemos en las Sombras hace honor a la tradición del cine de género neozelandés del que Peter Jackson fue su máximo exponente hace años con películas como Mal Gusto o Tu Madre se ha Comido a mi Perro, es decir, pervirtiendo el género para reírse de él, de sus tópicos y convenciones, de sus clichés y de lo absurdo que es todo. Y lo hace de la mejor manera posible. Un falso documental que recuerda a títulos como Distrito 9, pero centrándose siempre en la comedia. En los gags que generan estos peculiares cuatro vampiros y sus historias, que no son las que esperábamos. O sí, quién sabe.

La vida de cuatro vampiros que llevan cientos de años entre nosotros y que deben apañárselas en la ciudad de Wellington compartiendo piso, como si fuesen cuatro estudiantes universitarios cualesquiera. No hay una trama definida, simplemente momentos en la vida de estos personajes, complicaciones, problemas, pequeñas historias, como las de cualquier documental. Por momentos parece casi más una sitcom que otra cosa, y podría llegar a cansar, si no fuese porque cada vez que piensas que están perdiendo el norte, un nuevo chiste brutal, más salvaje y divertido que el anterior te hace reír y la película vuelve al buen camino. Y nos permite descubrir los secretos más oscuros de la vida de los vampiros. Aquello que seguro nos hemos planteado alguna vez y nadie había respondido…

¿Quién les lleva la ropa a la lavandería? ¿Cómo eligen su ropa sin verse en el espejo? ¿De qué viven? ¿Dónde salen de fiesta? ¿Quién les corta el césped? ¿Qué pasa cuando no sabes de anatomía y desangras demasiado pronto a una víctima? ¿Y si tienes problemas de “impotencia”? ¿Cómo pagan el alquiler? Todo eso y mucho más pasado por el vitriolo y la mala leche más brutal, y con un excelente acabado técnico y visual. La película coge todos los tópicos, de Crepúsculo y similares (esa “pelea” con los hombres lobo…) a Drácula (Vladislav el Pinchador…), pasando por Nosferatu o las novelas de Anne Rice. El asunto es hacer sangre con el mito de los vampiros y que nos riamos a gusto de ello.

Lo consigue sobradamente. Es inteligente y ácida, tiene gotas de humor negro brillantes (las niñas vampiras y a qué dedican sus noches), es salvaje y perversa, y elimina por completo el mito romántico del vampiro para humanizarlo de verdad a base de chistes y sketches. Sí, podía haber tenido una trama más coherente y central, pero no le hace falta. La película rezuma frescura y es perfecta para desmitificar la imagen que hemos dado de los señores de la noche en los últimos años, alejada de la perversa imagen monstruosa con que fueron creados. Esta película se lo carga todo y nos deja un inmejorable sabor de boca. Esperemos que sigan haciendo proyectos como éste desde las antípodas. Son muy necesarios. Y tremendamente divertidos. Lo dicho, de las comedias y películas de vampiros del año.

Jesús Usero 

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Modificado por última vez en Lunes, 13 Julio 2015 08:18