Eternal **

Miguel Juan Payán Julio 11, 2015
Eternal, ciencia ficción que empieza bien pero luego se pierde en tópico vehículo de acción.

El problema de Eternal es que no hay una, sino dos películas dentro de Eternal. La que podríamos denominar Eternal 1 es la del principio, la más interesante, la protagonizada por Ben Kingsley, que posee recursos argumentales suficientemente interesantes para haberse convertido en una propuesta capaz de conquistar a los aficionados al género por la vía de la intriga, la reflexión sobre la vejez, el final de los días, la enfermedad, la extinción, la pérdida y el inagotable tema de la eterna juventud. Además esa parte está dominada por un actor que puede sacarle jugo a todo ello con un talento probado: Ben Kingsley. Lo mejor de la película.

Lo malo es que en la otra esquina de esa especie de cuadrilátero imaginario en el que se dirime esta especie de duelo o enfrentamiento entre las dos películas que habitan dentro de esta película encontramos a Eternal 2. Es la parte más floja. La más convencional. La que se empeña en acumular tópicos. La que parece querer funcionar en una clave similar a la de la saga de Jason Bourne, pero en el fondo no pasa de ser una variante poco afortunada de las menos afortunadas correrías de Jean-Claude Van Damme en el cine de acción. Y en eso tiene un hándicap: no tiene a Van Damme para que haga lucir las secuencia de acción y combate cuerpo a cuerpo. El encargado del asunto es Ryan Reynolds. Y un Ryan Reynolds que además se pone en la clave interpretativa más anodina y menos afortunada de Ben Affleck: desplegando cara de oveja mirando cómo pasa el tren.

La distancia entre Eternal 1 y Eternal 2 se va ampliando a medida que progresa esta segunda naturaleza de la película como simplón vehículo de acción, y acaba convertida en un abismo insalvable que engulle lo mejor de la propuesta, Eternal 1, y su naturaleza inicial como relato de ciencia ficción para convertirse en una despersonalizada película de puñetazos, patadas, tiros, más tiros, más puñetazo, más patadas, un tío con un lanzallamas… protagonizada por el que bien podría ser un primo muy, pero que muy lejano de Jason Bourne, lastrado además con una historia moñas de familia recuperada y niña que quiere recuperar a su papá absolutamente inaguantable y capaz de empacharnos a base de turismo emocional de saldo digno de un mercadillo dominguero de melodramas de baratillo.

En ese proceso, que incluye alguna que otra secuencia de carrera persecución con automóviles por la noche poco convincente, nos encontramos desperdiciados los mejores aportes de Ben Kingsley e incluso de un villano que merecía mejor destino, Matthew Goode. A la vista de lo que han hecho Alex y David Pastor en películas como Infectados y Los últimos días, creo que la dirección de Tarsem Singh no le hace ningún favor a su guión y que en sus propias manos, el resultado habría sido mejor, más cercano a ese territorio Ben Kingsley que he mencionado previamente, a lo que he denominado Eternal 1.

 

Miguel Juan Payán 

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Modificado por última vez en Lunes, 10 Agosto 2015 16:49