Anacleto, agente secreto ★★★

Crítica de la película Anacleto, agente secreto

Divertida y sólida recuperación y adaptación de un clásico del cómic español.

El cómic español tiene mucho que ofrecer como fuente de inspiración para el cine y Anacleto, agente secreto, es buena prueba de ello. Nos propone la película una visión del personaje que respeta la mezcla de costumbrismo y disparate que se daba en las viñetas del cómic original, pero no se queda ahí y aporta algo más, en realidad mucho más, sobre todo a través del trabajo de sus actores, que se configuran como grupo de protagonismo coral en un ejercicio que forzosamente ha de recordarnos una de las mejores bazas de nuestro cine de comedia clásico: los secundarios elevados a categoría de protagonistas. Es el reparto, nunca mejor dicho, lo que resuelve y da brillo a los mejores momentos de este largometraje que capitanean con eficacia en lo referido a actores Imanol Arias y Quim Gutiérrez, pero en el que algunas de las mejores perlas cómicas pueden llegar a través de Alexandra Jiménez ejerciendo como la reticente ex novia y su singular familia, donde Rossy de Palma y sobre todo Berto Romero representan la mejor manera de traducir al cine los singulares personajes imaginados para la viñeta por el gran Vázquez. Hay incluso un momento para el guiño  a modo de cameo de otras dos fieras del humor de nuestros días, Jose Corbacho y Andreu Buenafuente, que parece puesto ahí para demostrar que lo bueno, si breve, dos veces bueno. También me convence la manera en la que han enfocado el personaje de Anacleto en su materialización como Imano Arias. De hecho, encuentro difícil imaginar a otro actor u otro registro para ese personaje. Arias, tal como está enla película, era el mejor Anacleto posible para el cine. Pero, claro, en su fase de personaje más serio que el de las viñetas, necesitaba tener un complemento más humorístico y cercano a las generaciones de espectadores más jóvenes que no han conocido al Anacleto desde las viñetas cuando eran niños. Los más veteranos, por decirlo de algún modo, nos hemos reencontrado con una visión de Anacleto a través de Arias que resulta entrañable por ese intento de mitificación por la vía del disparate. Pero además el personaje de Adolfo interpretado por Quim Gutiérrez es un complemento humorístico muy sólido para el personaje que da título a la película. Esta es la parte que me convence de Anacleto, agente secreto, una comedia española más que digna, eficaz.

En la parte que menos me convence creo que todo se explica por la clave de interpretación del personaje de antagonista que ejerce el personaje de Vázquez. Nos hemos acostumbrado a que Carlos Areces sorprenda con cualquiera de sus trabajos, por sencillos o tópicos que sean los personajes que le toca interpretar, a los que habitualmente les da esa otra vuelta de tuerca, esa velocidad extra de comedia que los completan. Y quizá por eso esperaba más del Vázquez de Carlos Areces. En realidad el personaje cumple su función, pero echo en falta esa otra velocidad extra, ese aporte suplementario al tópico del antagonista que aquí habría venido bien a este Vázquez construido con una clave demasiado seria para mantener el tono disparatado del resto, y por ese camino es por donde veo que la película se coarta a sí misma intentando ser al mismo tiempo una comedia costumbrista a caballo de un saludable absurdo, estilo Mortaledo y Filemón, y un vehículo de acción, muy bien planteado, eso sí, irreprochable en su desarrollo de los tiroteos, peleas y demás. Lo que ocurre es que esos tiroteos, esas peleas y demás acaban chocando con el disparate, y dan lugar a un efecto raro, sobre todo cuando al final entramos en un imprevisto desenlace dramático que despista un poco en cuanto al tono de la película. Por decirlo más claro: el Vázquez que nos presentan es mucho más tópico porque renuncia a ser más disparatado para ser más sólido como antagonista de una comedia de acción que debería haber sido sobre todo sólo comedia gamberra. No en vano el propio creador del personaje de Anacleto en las viñetas afirmaba que su inspiración había sido más el Superagente 86 creado por Mel Brooks que 007. Un Areces más gamberro e incontrolable podría haber hecho un gran Vázquez sin afectar lo más mínimo al empaque de socarrón cachondeo crepuscular que le ha regalado Imanol Arias al personaje de Anacleto.

Miguel Juan Payán

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©accioncine

Modificado por última vez en Domingo, 13 Enero 2019 12:57
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