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Mientras seamos jóvenes ****

Septiembre 04, 2015
Ácida comedia con un excelente reparto. Una de esas películas independientes que aprovechan realmente la posibilidad de contar una historia para crear personajes reales, creíbles y con los que cualquiera puede identificarse o identificar de una u otra manera, en lugar de irse por las ramas con pretenciosidad. La película aprovecha una historia y unos personajes interesantes para crear humor muy ácido y con mala uva acerca de las relaciones de pareja y cómo evolucionan con los años, a través de sus cuatro protagonistas, al mismo tiempo que pone el dedo en la llaga en algunos de los males endémicos de nuestra sociedad, sin perder nunca de vista el objetivo, contar esta peculiar y particular historia de generaciones enfrentadas y problemas de pareja.

Una pareja de mediana edad, enfrentándose a una relación aburrida sin saberlo casi, ve su vida revolucionada de arriba abajo cuando conocen a una joven pareja algo hípster que pretende meterse en su vida con la excusa de la admiración por el trabajo de él, un documentalista fracasado que da clases. Desde ese momento, la relación entre las dos parejas, la de veinteañeros y la de cuarentones, muestran los problemas de ambas parejas, que envidian algo de lo que tiene la otra sin saberlo, dejando claro que ni jóvenes ni maduros tenemos realmente ni idea de lo que queremos en una relación y muchas veces nos movemos por exigencias de la sociedad, como con el tema de los hijos, brillante y sarcásticamente tratado en la película durante todo el metraje.

El reparto mantiene siempre un nivel brillante, sorprendiendo más ellos que ellas. Amanda Seyfried y Naomi Watts son dos excelentes actrices y lo han podido demostrar más veces que Adam Driver (por lo reciente de su carrera en cine) y Ben Stiller (por sus comedias insulsas muchas veces). En su química y sus roces, no siempre cariñosos, está la salsa, el humor, la mala uva y el drama de la película, como también en la presencia de un veterano como Charles Grodin, que roba la escena cada vez que aparece. Encomiable el trabajo de Noah Baumbach, director de Frances Ha por ejemplo, y guionista también de la película, manejando a los personajes brillantemente hasta llevarles al inevitable final…

Por el camino la película desmonta a ambas parejas, presentando los problemas de unos maduros aburridos, fracasados, que de repente encuentran una puerta a la juventud, sin darse cuenta de que ya no son jóvenes, y por otro esos jóvenes que realmente son pura pose, auténtico postureo no sólo en su actitud y comportamiento, sino en la propia relación. Con el tema de las historias que contamos y cómo las contamos, con el punto de mala uva sobre si somos un fraude o no, sobre el precio del éxito, nuestros egos y la verdad, amañada o no, que hacen la película más que interesante. Aunque a veces caiga en su propia trampa y en los propios trucos que quiere criticar. Pero es una comedia muy inteligente y apreciable que los cinéfilos seguro disfrutarán.

Jesús Usero

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