Golpe de estado ***

Miguel Juan Payán Octubre 02, 2015
Golpe de estado. Competente intriga con abundantes dosis de acción y buen ritmo. No decae.

Evasión y tensión. Ese parece ser el objetivo que se han marcado los artífices de Golpe de estado, que siendo totalmente convencional en muchos de sus elementos, maneja las claves de este tipo de producto con habilidad, consiguiendo salir adelante con bastante eficacia y sin darle un momento de descanso al espectador ni intentar disfrazarse de lo que no es. De hecho, me parece una buena propuesta en este tipo de producto. Digamos que es un modélico puzle de intriga totalmente comercial pero que tiene todas las piezas muy bien puestas en su sitio.

Para empezar consigue sacarle a Owen Wilson un papel interesante, a pesar de que se estén moviendo en el territorio del tópico. El actor puede estar satisfecho de este trabajo que le ha permitido salir de sus registros más obvios en la comedia y al mismo tiempo me parece el más completo de sus intentos en otros géneros como el dramático. Da la talla. Eso tratándose de Wilson es mucho. Y no lo tenía fácil, ya que como digo está cabalgando a la fiera del estereotipo, lo cual siempre es muy desagradecido. Luego está la presencia cuidadosamente administrada de Pierce Brosnan en un papel tipo “el americano impasible” (o el inglés impasible, en este caso), que aparece lo justo y con contundencia.

Luego los artífices de la película consiguen darle un aire que sin dejar de ser totalmente convencional, logra un notable impulso en las secuencias de acción. Eficaz es el prólogo del relato propiamente dicho, el momento en que se inicia el golpe de estado que da título al largometraje. Eficaz es la manera en que arrancan la acción de lucha callejera propiamente dicha, con los policías enfrentados a los manifestantes. Y desde ese momento eficaz es la manera en que plantean la narración para que sea un espectáculo de acción continua y, lo que es más difícil pero en mi opinión también logran, eficaz es la manera en la que mantienen ese impulso, ese ritmo frenético del principio que para entendernos milita en el mismo tipo de fórmula que el arranque de Guerra mundial Z, cambiando zombis por ciudadanos cabreados y armados con palos dispuestos a llevarse por delante a todo occidental residente en el país. La duda era si iban a poder mantener empuje después del arranque de las primeras escenas de violencia y cuando finalmente se internaran en la parte más de intriga de la película, con un punto clave por el recorrido narrativo de la trama que es el momento de la moto. Es el tipo de giro en el que muchas películas de este tipo se quedan empantanadas y van a menos, pero ésta mantiene bien el tipo y el ritmo, y sigue resultando eficaz en mantener la intriga rebajando algo la dosis de acción. Incluso puedo tragarme la inevitable escena de afianzamiento de los vínculos emocionales de la pareja protagonista, si bien ese momento presagia la llegada de la parte más floja de la película, que es su resolución final, totalmente tópica, y sobre todo ese epílogo de hospital melodramático y sentimentaloide que podrían haberse ahorrando terminando el asunto en la frontera. No es menos cierto que al final abusan de un tratamiento más convencional de las claves de este tipo de historia, y que los personajes son bastante simplones y bidimensionales, pero pienso que lo que ocurre al respecto es que realmente la película no se ha planteado ser otra cosa que lo que es: un competente título de evasión y tensión, que queda totalmente definido en sus objetivos por esa especie de declaración de principios que es la secuencia de salto de un tejado a otro.

Muy entretenida. Buen ritmo. Intriga eficaz. Más que suficiente para ir a echarle un vistazo al cine.

Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Miércoles, 28 Octubre 2015 11:09