El desafío ****

Miguel Juan Payán Diciembre 19, 2015
El desafío. Una buena intriga de Zemeckis para ver en pantalla grande y 3D para sentir el vértigo. Robert Zemeckis se acerca nuevamente al territorio de su mejor cine, el de Forrest Gump y Náufrago.

Además se trae consigo a este tipo de historias de la épica cotidiana todo el artificio tecnológico que ha acompañado sus experimentaciones en el campo de la animación. De la fusión de esas dos ramas de sus inquietudes como director. El desafío es al mismo tiempo la aplicación de los avances tecnológicos que lo han convertido en pionero dentro de la industria norteamericana del entretenimiento cinematográfico, y de su interés y probada eficacia como narrador para reproducir en el cine actual las claves esenciales del cine clásico trasparente que hizo las glorias de Frank Capra y otros directores similares en la era dorada de Hollywood. El desafío es un ejercicio de hombre frente al sistema que le habría encantado a Capra y el resto de directores que llevaron el New Deal de Roosevelt a la pantalla grande en el cine estadounidense de los años treinta y cuarenta (más información sobre este asunto en los dos artículo de coleccionable de Cartelmanía sobre la filmografía del director que hemos publicado en los dos últimos números de la revista Acción).

El desafío está entre lo mejor que ha dirigido Zemeckis, y tiene a su favor esa hibridación con la intriga y esa vocación de optimismo, que como suele ser habitual en el cine del director se mezcla con cierto poso de amargura existencial que marca a todos sus protagonistas, incluso cuando cumplen sus sueños u objetivos. Además la película tiene la habilidad de esquiva los tópicos melodramáticos sobre las Torres Gemelas ni intentar levantar monumentos sobre los atentados del 11-S. De ese modo consigue no apartarse de la verdadera senda de la aventura vitalista de su auténtico protagonista, Philippe Petit que estuvo en persona presentando la película en Madrid y es un tipo cuya peripecia de paseo por el alambre entre las Torres Gemelas no admite ese tipo de imposturas propagandísticas.

Petit explicó que la película era una celebración de felicidad en la que no cabe la tristeza, y Zemeckis ha cumplido con esa visión del asunto proporcionándole al público la posibilidad de pasear junto a Petit por el alambre, sobre un abismo de vacío que si la película se ve en las condiciones adecuadas, es decir, en el cine, con pantalla grandecita y a poder ser en 3D, amenaza con engullirte. En ese sentido, El desafío se une a la colección de películas que le están devolviendo al cine todo su poder de despliegue visual y espectáculo visceral, algo que se produce también en Star Wars, el despertar de la fuerza y que podremos ver nuevamente en el impresionante trabajo de Alejandro González Iñárritu en El renacido el próximo mes de febrero. Es una grata noticia para quienes seguimos disfrutando del cine eminentemente en el cine y no queremos perder las salas de proyección como la única alternativa válida para disfrutar las películas en todo su majestuoso esplendor.

Miguel Juan Payán

COMENTA CON TU CUENTA DE FACEBOOK

©accioncine

Modificado por última vez en Martes, 19 Enero 2016 17:06