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Ninja Assasin *

Diciembre 24, 2009

NINJA ASSASIN, la mano que empuña el arma.

Aunque diseñada para ser una frase promocional de esas con gancho que atrapan a un montón de espectadores con ansias de ver una película de acción y artes marciales, es irónico que la de Ninja Assasin se convierta a su vez en frase que describe muy bien uno de los mayores temores que uno tiene cuando entra en una sala de cine. “No temas el arma, sino la mano que la empuña”. Es decir, no temas la cámara, sino la mano que la sujeta. En este caso la de James McTeigue.

Cuando uno acude al cine a ver una película como ésta, tampoco se va a llevar a engaños. No estamos ante carne de premios, ni la vamos a ver entre las nominadas a los Oscar o los Globos de Oro. Eso lo saben los espectadores y los que trabajaron en la película desde su inicio, y es bueno, porque le resta pretensiones al asunto y convierten el viaje en muchas cosas, pero no podemos decir que no sea entretenido o divertido. Los problemas de Ninja Assasin vienen por otro camino, y no precisamente porque tenga demasiadas pretensiones.

Su principal problema puede ser un guión demasiado formulaico. En lugar de guionistas, la historia parece haber sido pergeñada por una máquina en la que se metieron un grupo de datos al azar (Ninjas, asesinos, Interpol, huérfanos...) y que diese origen a una historia más o menos hilvanada con mucha acción y poco peso de los personajes, que realmente, tampoco importan demasiado. El único pero de esta fórmula por la que se rigen tantas películas es encontrarse un nombre como el de J.M. Straczinsky como coautor del guión. El padre de la brillante Babylon 5 y uno de los guionistas de cómics más respetados de la actualidad parece que hizo poco a la hora de escribir el guión y eso duele un poco a los que le seguimos desde que éramos niños. Pero por otro lado, esa simpleza de guión y de personajes permite que Ninja Assasin no se enrede en cosas que no debe ni se meta en camisas de once varas. Dura lo justo para no aburrir a nadie y engaña más bien poco al espectador, dándole justo lo que ofrece, que no es muy difícil de imaginar. Un ninja que asesina. Si puede ser de la forma más brutal y violenta posible mejor que mejor. Y a quien no le guste, tenía que haber leído mejor el título antes de entrar en la sala, porque lo explica todo.

En ese sentido Ninja Assasin es hija de de los tiempos que vivimos, perfecta heredera de los videojuegos y los cómics. A quien le vaya el asunto de darle a los botones por placer, encontrará cosas que le sonarán a juegos como Shinobi o Ninja Gaiden, sobre todo sus nuevas versiones. De hecho cuando al sangre salpica en la pantalla, es una extraña mezcla (muy conseguida por cierto), entre Sin City y los efectos de algunos videojuegos, cuando hieren a tu personaje. Porque esa es otra. Sangre no le falta ni una gota. La tiene toda. Y desmembramientos. Y muertos por doquier. La película no escatima en mostrarnos un nivel de violencia sólo apto para los que van buscando eso en una película. Pero lo hace de una forma tan surreal y divertida que dudo que nadie pueda sentirse ofendido. Son los momentos en los que el público jaleará más la película y las risas de diversión se propagarán por la sala. Cuando Raizo arranca de cuajo piernas, brazos o cabezas o parte por la mitad a algún enemigo, no se trata de una violencia real y cruda, sino de algo cercano al tebeo y las videoconsolas, inofensivo, seguro. Excepto cuando se centra en las escenas de tortura durante el entrenamiento, como la infancia de Raizo y la vara en la planta de los pies, que duele por su crudeza, pero que demuestra que al menos en este caso no le tenían miedo a nada. Puestos a liarse la manta a la cabeza, al menos hacerlo hasta el final.

Claro que uno ha de temer la mano que empuña el arma. Y Mcteigue se encarga de que le tengamos mucho miedo. Porque junto a planos de una curiosa belleza (el cielo de Berlín con la lluvia y nuestro protagonista sentado en un tejado bajo ella sin inmutarse), está el problema de no saber muy bien qué sucede en muchas de las peleas que hay durante la proyección. Una cosa es el montaje frenético, y otra cosa es no saber qué está sucediendo. Y en una película de artes marciales no ver la coreografía es un punto negativo, todo hay que decirlo. McTeigue, que hizo un más que competente trabajo en V de Vendetta, parece haber cogido el defecto de fábrica de otros directores de acción como Michael Bay, crear secuencias en las que uno no sabe qué está sucediendo. Y eso le resta puntos a la película. Que se llegue a disfrutar la experiencia completamente o no dependerá del espectador. Al menos tiene el buen gusto de que cuando la sangre brota a borbotones, lo hace a cámara lenta, para regocijo nuestro. Ahora bien, metido en proyectos de otra envergadura, habrá que ver cómo el sienta tanto bamboleo de cámara a la historia.

Tampoco hay muchas más vueltas que darle. Ninja Assasin es un producto honesto y eso se agradece mucho. Da justo lo que ofrece, ni más ni menos, y no sería justo pedirle peras al olmo. Quizá un guión más trabajado le habría sentado de perlas, pero la película dura justo una hora y media, con lo que por no haber, no hay tiempo ni de aburrirse. Es una película para que los grupos de amigos en Navidad se metan al cine y pasen un rato de lo más entretenido. No creo que nadie entre engañado a ver Ninja Assasin. Ni tampoco estafado.

Jesús Usero

Modificado por última vez en Miércoles, 27 Enero 2010 16:21