La verdad duele ***

Miguel Juan Payán Febrero 05, 2016
La verdad duele. Interesante intriga con toque de denuncia basada en hechos reales.

La fórmula argumental de la película se encuadra en un territorio próximo al de Spotlight, pero juega de otra manera con sus elementos, alejándose de esa otra película cuando da cabida al melodrama y abre paso a una pincelada propia del cine de Frank Capra (Caballero sin espada, Qué bello es vivir, Vive como quieras…), que habla de un rooseveltiano sentimento de New Deal, ya saben, el individuo luchando contra el sistema y haciendo la diferencia a base de sacrificio, viaje del héroe, la caída en desgracia y el renacer desde las cenizas… todo el repertorio de estigmas del self made man versión Hollywood, que le dan un aire innecesariamente telefílmico y previsible a una película que sin embargo funciona bastante bien en sus aspectos más propios del cine de intriga y denuncia, o de denuncia a trasvés de la intriga.

Dicho más claro: en todo lo referido al trabajo del forense, sus investigaciones y el enfrentamiento que a modo de cruzada mantiene contra la liga de fútbol profesional norteamericana, la película me ha dejado bastante satisfecho. Creo que en esa parcela Will Smith y Alec Baldwin son lo mejor de la película. Pero todo lo referido al rollete romántico no es que me sobre, puesto que forma parte también de la historia que se cuenta, es que me parece que se aborda de una manera más ligera y tópica, previsible incluso en los momentos de amenaza. Y para ser sincero me parece que hay menos química, o por lo menos es menos interesante la relación sentimental de Prema con el doctor Omalu que la relación profesional y de cruzados por una misma causa aunque con orígenes e intereses distintos que mantienen Omalu y el doctor Julian Bailes al que da vida Alec Baldwin, por cierto en uno de los trabajos más interesantes que le he visto interpretar en fecha reciente. De hecho me ha convencido tanto o incluso más que el propio Will Smith. David Morse como el jugador con el que arranca toda la historia tiene su parcela de lucimiento, pero confieso que los efectos para calzarle el casco de jugador de rugby en imágenes de archivo no acaban de convencerme y me sacaron un poco de la película, aunque luego su recreación del rápido descenso a los infiernos me convenciera para olvidarme de esos efectos metidos un poco con calzador.

Es una propuesta interesante desde la intriga, aunque en algunos momentos se deje arrastrar al territorio de lo telefílmico y el tópico, como en el destrozo de la pared, que es demasiado obvio como metáfora de descenso a los infiernos del “héroe” de la historia, vinculada al colapso de sus sueños de American Way of Life. Tan obvio como el mensaje de conjunto, según el cual el sistema puede estar podrido, pero al final los héroes individuales corrigen el rumbo de la sociedad hacia el lugar adecuado. No obstante me interesa su reflexión del deporte como sustituto de la religión y de las tradiciones, que podríamos aplicarnos también en España si pensamos en el fútbol, a la vista de las pasiones en ocasiones violentas que despiertan las rivalidades entre las distintas aficiones.

Miguel Juan Payán

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Modificado por última vez en Miércoles, 24 Febrero 2016 16:37