Cine bélico moderno contado con un pulso envidiable. ¿Cuatro estrellas a una película de Michael Bay? Sí. ¿Me he vuelto loco? No, creo que todavía no, o al menos eso dice mi doctora. Pero es que Michael Bay ha conseguido una excelente película de cine bélico con un ritmo soberbio y un tono ciertamente descreído y hasta cínico por momentos con el gobierno americano y los dirigentes a todos los niveles. Su película es un homenaje a los soldados de a pie, los que se juegan la vida y permanecen anónimos en la historia tantas veces. Aquí de algunos no llegamos ni a ver sus rostros reales al final de la película. Una película cruda y violenta, llena de acción, pero alejada de muchos de los clichés que salpican el cine de Michael Bay.

La historia real nos traslada al asalto a la embajada estadounidense en Bengasi, y al complejo anexo, una oficina secreta de la CIA que se usaba para desmantelar operaciones de tráfico de armas, protegida por un grupo de exmilitares muy reducido. El resultado es Black Hawk Derribado 2.0 y eso es lo que nos ofrece Michael Bay, una película basada en hechos reales que tanto en tono como en historia, pasando por el guión o la narrativa (brutal, descarnada, sangrienta) del director, es pariente muy, muy cercana de lo visto en la película de Ridley Scott, que es una de las mejores cintas bélicas de los últimos 20 años. No, 13 Horas no llega al nivel de su hermana mayor por poco.

No llega porque Bay y su guionista siguen teniendo un par de momentos (no son muchos) en los que les sale la vena llorona o la vena exhibicionista (demasiados momentos de lucimiento de músculos, por ejemplo, demasiadas fotos de familia…) pero lo solventan con la historia y la acción cruda, con una música mucho más contenida de lo habitual en el cine de su director, con un reparto plagado de enormes actores, no de estrellas ni modelos, sin temas románticos, basando las relaciones de sus personajes en la amistad, la hermandad, el honor, la lealtad, la pérdida y el deber. Por encima de las banderas. Excepcionales John Krasinski y James Badge Dale, pero también David Costabile, Alexia Barlier o Max Martini.

Para que se hagan una idea, la bandera americana sólo sale dos veces claramente en la película, una siendo tiroteada y otra flotando destrozada en una piscina, en una película que se decanta por criticar las decisiones del gobierno y los militares que abandonaron a su suerte durante horas a su propia gente. Ahí está la clave del cinismo de Bay respecto a la bandera y USA. Y además evita sus habituales planos a cámara lenta de gente andando, entre otros de sus muchos tópicos visuales (no todos, pero los evita la mayor parte del metraje), haciendo esta película mucho más descarnada, mucho más real y mucho más cercana. Una revisión, algo menos madura sí, de los temas de Black hawk Derribado que hará las delicias de los fans del género bélico. Definitivamente esto no es Transformers.

Jesús Usero

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Modificado por última vez en Martes, 29 Marzo 2016 15:59
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Jesús Usero

Periodista cinematográfico experto en televisión

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