Triple 9 **

Abril 27, 2016
John Hillcoat firma un confuso thriller policíaco, en el que los continuos giros argumentales contribuyen a desenfocar la atención sobre unos personajes escasamente definidos.

En un universo de delincuencia generalizada (ubicado en la ciudad de Atlanta) es donde se desarrolla esta poliédrica historia ideada por el guionista Matt Cook, en la que los asuntos criminales se entremezclan de manera un tanto arbitraria; y donde la acumulación de casualidades e inverosimilitudes diluyen el poso trágico que pretende transmitir la película.

Pese a que la puesta en escena es eficaz e interesante (muy en la línea de filmes como Heat), el australiano John Hillcoat no consigue evitar un barroquismo excesivo a la hora de narrar los hechos que acontecen en la pantalla, y que lastran la entidad de los personajes. Ni el amargado y oscuro líder de la banda de atracadores (defendido con esfuerzo por el británico Chiwetel Ejiofor) ni el policía limpio de corruptelas (al que pone físico el convincente Cassey Affleck) elevan la personalidad de sus roles por encima de los estereotipos habituales, aparecidos en multitud de filmes con similar factura.

Tal síntoma de desapego enfatiza el sentido rocambolesco de la propuesta; la cual llega a límites insospechados con la imposible caracterización de Kate Winslet, en la piel de la esposa del capo ruso al que la banda pretende salvar. La protagonista de Titanic efectúa un trabajo de histrionismo considerable, en lo que parece una caricatura del comportamiento de una señora sin escrúpulos, dedicada al tráfico de drogas y al crimen organizado.

No obstante, en medio de semejante laberinto de situaciones al límite de la verosimilitud, el que sale más indemne dentro del elenco artístico es el normalmente excesivo Woody Harrelson. El actor de True Detective está muy acostumbrado a retorcer las costuras de los papeles que le caen en suerte; y el del desquiciado detective Jeffrey Allen es uno de esos individuos autodestructivos que tanto atraen a la estrella de Asesinos natos.

Sin embargo, a tenor del reparto implicado por Hillcoat, resulta un poco descorazonador que la cinta solo se contente con cumplir dentro de los cánones de los productos policíacos de gama media. Un problema que no viene por parte de las líneas generales del argumento, el cual contempla las directrices necesarias para ambientar un guion sobre corrupción policial, muy en la línea de seriales televisivos de la naturaleza oscura de Shades Of Blue y The Shield. En este apartado, el director cubre los mínimos narrativos medianamente bien; pero olvida dotar de la suficiente distinción dramática a los tipos que pueblan la historia; y acaba por estropear el planteamiento inicial, al orquestar la investigación detectivesca con una torpeza cargada de golpes de suerte incongruentes. Al final, tantos frentes abiertos hacen que el filme pierda enteros en su intención por impactar, y que la trama se entienda como una sucesión de efectos poco comprensibles desde el punto de vista de la lógica activa.

Por cierto, lo de “triple 9” viene a tenor del código usado por la policía estadounidense para transmitir el mensaje de “agente caído”.

Jesús Martín

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Modificado por última vez en Lunes, 16 Mayo 2016 08:45
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